miércoles, 17 de septiembre de 2008

Millás y la soledad

Conocía a Millás de leer cada domingo en la revista del País Semanal sus estupendos artículos, amén de sus crónicas puntuales en el mismo diario. Pero me sorpendió en la primera novela que leía de él.

Esto fue antes de irme de vacaciones. Y hace ya días que me apetecía contar mis impresiones sobre su novela "Laura y Julio". Título escueto, conciso pero evocador de lo que podría representar a muchas parejas de hoy en día. El título de mi post es también ilustrativo de uno de los temas que aborda el autor. La soledad del ser humano, en general, y la soledad del Julio del título, en particular. Y lo que es peor, la soledad en el seno de una pareja que al filo de las primeras páginas del relato se va desmembrando. No se llega a saber si la soledad es el resultado de la incomunicación que paradójicamente une a la pareja, o es precisamente la incomunicación lo que provoca en el protagonista esa amarga sensación de soledad. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?
Me sumergí en la lectura de esta novela, y los primeros aleteos estuvieron a punto de desanimarme de seguir y terminarla. De hecho, no fue hasta haber buceado en los entresijos de la acción que me di cuenta de hasta qué punto su lectura me había atrapado, así, sin darme cuenta. El resto de la narración me la merendé en dos sentadas. Y el balance que puedo hacer es que me atrapó en una vorágine de emociones.

En la novela, se hacen referencias contínuas a la identidad y a la incomunicación. Respecto a la identidad, el autor abunda en mencionar, con imágenes sugerentes, los vestidos, la apariencia que presentamos a los demás, la percepción que los demás tienen de nosotros: vestirse de dentro hacia afuera, el trabajo en la tintorería, el cuento de la sombra abandonada, la impostura de la decoración que falsea (chimenea falsa, libro falso), los propios decorados de Julio (falsas viviendas para el cine, representadas por maquetas falsas), la frase suya sobre los tejidos (“Comprendió que había tejidos que negaban la existencia del cuerpo y tejidos que, por el contrario, daban testimonio de él”), la moto que se desmonta a medida que Julio se viste de otro e, incluso, la referencia a las ideas que pueden parecer absurdas, como las prótesis psíquicas ("vestimos o desarrollamos un padre interior, un padre invisible, una prótesis de padre"). O la entrega de Laura en comprender los gustos de Manuel: “Leeré”, decía, “los libros que tú decidas leer”; también la música o las películas.
Querer ser el otro, incluso alguien que, como la propia Laura, lo rechazaba en su marido.Vestirse con los gustos del otro. Quizá esté en nosotros la capacidad, la necesidad, innata del mimetismo, de la imitación como un recurso de supervivencia. Queremos vestirnos de realidad. Como dice “...a lo que su vecino respondió que la historia de la humanidad podía resumirse en un combate contra la percepción, creadora infatigable de espejismos”. Vivimos en un decorado, somos nuestra ropa, nos identificamos con ella. “Se había identificado con aquellas prendas de vestir –ahora lo sabía- porque él mismo tuvo siempre algo de traje vacío”. Nos vestimos para salir, para cenar, para la playa, para hacer deporte... disfrazamos el cuerpo con la actividad de las horas siguientes. Nunca como antes tantos estilos de vestir. ¿Para identificarse o para diferenciarse?

Las ausencias, la incomunicación (como en la pareja de protagonistas, donde reside el silencio más tremendo), ¿no serán fruto de un abuso de esos ropajes con los que nos vestimos? ¿Qué pretendemos ocultar con ellos? ¿Nuestros miedos? A veces vivimos esa extrañeza del momento, como si el presente no nos incumbiera. “Tenía la impresión de encontrarse dentro de una película que no le correspondía, de una vida que no era la suya”. A tenor de esas convenciones que nos visten, menciona también Laura que Julio podría ser un loco en potencia hasta que un suceso exterior despertara su demencia. Quizá así comprendamos el aparente absurdo, a priori, de la actuación de Julio. Los disfraces ocutan nuestro verdadero carácter y vamos superponiendo capas de accesorios que nos tapan todavía más. A partir de cierto punto, no somos ni remotamente lo que representamos. Mención aparte merece esas conversaciones de Julio con la niña. Unos diálogos aparentemente (de nuevo la apariencia!) insensatos. Un detalle más de la incomunicación. Las palabras de la niña están restringidas a sus vivencias, no controla las convenciones con las que se visten los discursos de los adultos. Su verborrea incomunica, más que comunica.

Un libro que todos somos en algún momento, no puede haber extrañeza y sí una callada aceptación. ¿Cuándo no hemos querido ser otro, vivir otra vida, vernos con otros ojos? Hay una frase de Manuel, al final del libro, que resume la tesis de la historia: “Desengáñate, la vida de los seres humanos, tanto en su dimensión colectiva como individual, está montada sobre un mito, sobre una leyenda, sobre una mentira, en fin”. El libro es divertido en cuanto tiene una historia curiosa, y un mucho de diversión por las muchas lecturas posibles. Divertido no quiere decir gracioso ni simpático. Es un buen libro y cada uno encontrará dónde quedarse, como en una piscina, donde unos chapotean y otros hacen largos, unos pasan el rato y otros entrenan. En la pileta, como en la vida, como en el libro, todos encontramos nuestro sitio, o quedamos relegados en él.

P.D. Me he regalado "El mundo", la última novela de Millás, que le ha hecho merecedor del último Premio Planeta. A ver qué tal...

lunes, 15 de septiembre de 2008

Mujeres de silicona

En esta reflexión diaria, no me voy a referir, aunque también sería un tema para pensar y exponer, a las operaciones de cirugía estética (España está a la cabeza de Europa en materia de intervenciones de este tipo). He leído un artículo en que se habla de un fenómeno que día a día está ganando adeptos y que desde Japón se está extendiendo al resto del mundo. Con cada vez más frecuencia, hombres solos y adultos adquieren alguna de estas muñecas a tamaño natural para satisfacer sus deseos, no sólo de compañía, que también sería comprensible, sino sus instintos sexuales.

Existe en Japón, como decía, una boyante industria, y que vive su apogeo, de fabricación de las llamadas "love-dolls" (muñecas del amor). Son muñecas de tamaño real y aspecto hiperrealista que miles de hombres compran, visten, cuidan y aman. Es el caso de Tabo, un japonés de mediana edad, que ha "adoptado" nada menos que a 40 muñecas, 40 compañeras de silicona. Vive en una ciudad en los alrededores de Tokio. Es soltero y trabaja para una gran empresa de telecomunicaciones. Se define a sí mismo como un jeque en su particular harem. Se baña con ellas. Las viste, come y duerme en su compañía. El japonés comenta que no sabría si podría enamorarse de una mujer de carne y huesos y que prefiere de lejos a las muñecas. Dice que son mucho más que simples muebles (sic) y con los cuales le gustaría vivir el resto de su vida.
Tan extendido está este hobby de comprarse una muñeca que existe una revista dedicada exclusivamente a estos gadget de alta tecnología. De hecho, el director de la revista calcula que tiene ya unos ocho mil lectores, que la cifra aumenta mes a mes y que todos ellos son propietarios de al menos una muñeca. Existen varias fábricas de muñecas que ofrecen entre 2 y 5 modelos diferentes. Se ofrece al cliente la posibilidad de elegir desde el color del pelo, ojos, incluso el rostro, lo cual proporciona una variedad todavía mayor de posibilidades. Una muñeca personalizada puede costar hasta tres millones de yenes. Se fabrican de manera artesanal y a mano. Y se necesitan más de ochenta horas para fabricar una sola.

El problema es que también se han empezado a fabricar muñecas que representan a niñas de apenas siete años. ¿Alguna ligera relación con la pedofilia? Los dueños (mmm, esto me suena a machismo puro y duro) se defienden argumentando que les hablan como a personas verdaderas. ¿Se pueden humanizar objetos? Por que al fin y al cabo, eso es lo que son, sin paliativos. Ya lo decía Einstein, cuando hablaba de los límites de la estupidez humana. Cierto es que para algunos hombres puede suponer llenar un cierto vacío de soledad. No es menos cierto que esta "compañera" ideal no habla, no se enfada, nunca contradice, jamás dice no o le duele la cabeza, no tiene la regla, por lo tanto siempre está disponible. Y encima, cuando uno se ha cansado de su careto, la puede cambiar como si tal cosa o incluso guardarla en el armario. ¡Vaya, vaya! ¿Esto es el progreso? Pues no sé si esto es progreso, pero esto es la leche. Estas muñecas todavía (que yo sepa) no preparan café, no ponen la lavadora, no hacen la compra y no limpian, ni ayuda a los niños a hacer los deberes... y muchos etcéteras.

Por cierto, y hablando de progreso, me gustaría enviar un mensajito para estos cazurros cavernícolas. No se trata de la fantasía absoluta: donde esté una mujer de carne y hueso con sus imperfecciones, pero que pueda expresar sus opiniones, gemir de deseo, enfadarse cuando le toca o reirse a carcajadas con una ocurrencia o un chiste, que se quiten estas barbies de goma.
Creo que estos cretinos no se dan cuenta de la aberración que representa este tipo de juguete. Esta manera de tener en consideración a las mujeres no sólo es un insulto y una violencia perpetrada hacia ellas sino también hacia los propios hombres. Comerciando con este tipo de objetos reducen al hombre a la categoría de p**** con patas. Bueno, vale que algunos hombres sí lo sean. Y me diréis más de uno y una que mientras están con la muñequitas de marras no están por ahí molestando a las mujeres. Pero es que creo que lo uno no impide lo otro. Desgraciadamente.

¡Ay! Las mujeres seguimos siendo el "pariente pobre" de la humanidad desde hace ya milenios (a través de religiones, patriarcados, capitalismo...). Lo que creo que nunca comprenderán es que las mujeres ni se venden, ni se toman ni se ganan. Además, ¿para cuándo unos real-dolls hombres? En realidad, si es para tener a uno de esos sentado en el sofá, con los pies encima de la mesa, delante de la tele, con la consiguiente cerveza en la mano y que ni siquiera colabora en las tareas de las casa, jeje, las mujeres no necesitamos ningún sustituto. Algunas se quedan con el de carne y hueso que ya tienen en casa.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Sófocles, c'est moi



Plagio deliberadamente esta emblemática afirmación que hizo Flaubert cuando le preguntaron sobre la verdadera identidad de la protagonista de su novela "Madame Bovary" para referirme a un test que he hecho hoy y que ha dado como resultado ese que encabeza este post.

Como apenas veo la tele nacional, a ratos cuando me entra el mono de ver cosas en la pequeña pantalla, enchufo mi "paellabólica" y veo TV5, Arte o incluso Demain, todas ellas francófonas. No puedo negar de qué doy clases, es más fuerte que yo. Pero no me quiero ir por los cerros de Úbeda. Me centro en Sófocles y en el test que he hecho esta tarde. Resulta que al entrar en la página http://www.arte-tv.com/ para ver la programación de la próxima semana, mi atención se fija en un test para averiguar a qué personalidad de autor importante de todos los tiempos me asemejo. Hay para elegir: Goethe, Molière, Sófocles, Shakespeare, Cervantes y así hasta veinte... Así que empiezo a responder a muchas y variadas preguntas. Y el resultado es que me parezco, por el tipo de respuestas dadas, a ese dramaturgo griego del siglo V antes de Cristo. El resumen de los motivos que me proporcionan los resultados son los siguientes:

"Siempre ha soñado secretamente con dedicarse al teatro. También podría convertirse en modelo de pasarela, pero considera que este tipo de trabajo no le llevará muy lejos en el tiempo ni le dará seguridad económica. No le hace ascos a la política. De hecho, está usted hecho para ello. Tiene usted un alma de combatiente y tiene excepcionales cualidades para desarrollar estrategias. Además está usted acostumbrado al éxito. Tiene usted un potencial de estrella; piense en explotarlo."

Confieso que me han dejado algo perpleja. Al margen de que en algunas cosas (no diré cuáles, jiji) sí me siento identificada, no creo sinceramente que un simple test pueda determinar o definir cómo soy. De hecho, creo que ni yo misma sabría definirme. Pero me ha divertido hacerlo y me he reído un buen rato.

Gracias Sófocles.

P.D. Aquí transcribo algunas frases atribuídasa a este griego, para relexionar ya que algunas de ellas están más vigentes que nunca.

Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo.
Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres.
El que prescinde de un amigo es como el que prescinde de su vida.
Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
Me preguntas si debes o no casarte; pues, de cualquier cosa que hagas te arrepentirás.
La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.
Quien no haya sufrido lo que yo, que no me de consejos
Para quien tiene miedo, todo son ruidos.
La alegría más grande es la inesperada.
Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo.

viernes, 12 de septiembre de 2008

El feísmo del mundo de los negocios



Vaya por delante que "Casual Day" no es una película al uso. De hecho, si no fuera porque ya sabía de antemano que estaba incluída en la Semana de Cine Español, podría afirmar sin temor a equivocarme que no es española. De entrada, los títulos de crédito y los decorados milimétricamente diseñados nos muestran una estética sucia, oscura y minimalista. Pero ese es un detalle nimio comparado con el contenido de tan letal envoltorio. Siguiendo con los detalles, la simbólica posición de la corbata del cartel ya nos da pistas sobre cómo los personajes, mitad caricaturas de sí mismos y mitad marionetas tétricas, y merced a unos diálogos simples pero precisos nos van a adentrar en un mundo implacable. El mundo sin piedad de los negocios, los intereses personales (y profesionales), las ambiciones y los resentimientos. Sí, el jefe (encarnado por un impagable Juan Diego) tiene razón al sentenciar al personaje de Ruy (el novio de su hija) en una escena clave que en los negocios "follas o te follan" Así de crudo, así de claro.

Decía que los diálogos son simples, pero no estúpidos, aunque a ratos nos pudiera parecer que son banales, carentes de contenidos. Todas las palabras dichas por los personajes (¡Qué gran actor es Luis Tosar!) representan justamente lo que el espectador, que no es tonto, imagina. Tras la comicidad de algunas escenas se esconde sutilmente un poso de cinismo en su estado más puro. La escena del coche es sencillamente genial por su simbolismo. La renuncia del joven protagonista a sus sueños más deseados por el sacrificio servil al jefe más manipulador.

Conviene también apuntar, porque dentro de la trama es un elemento más que emblemático, el feísmo y la semioscuridad en la que se mueven los personajes. Todo está deliberadamente sin iluminar, como haciéndonos ver que precisamente en esa casi penumbra se mueven los hilos del poder, de la corrupción más brutal del ser humano. No es casual que la película haya sido rodada en una campiña norteña otoñal y gris. En ese entorno, y con gran maestría por parte del novel director, se mueven jefes y empleados en una partida de paint-ball metafórica cuyas relaciones, las de todos ellos, ya no volverán a ser las mismas al acabar ese "casual day" del título.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Sesión de cine a las 20:30


Esta semana, coincidiendo con la Feria de septiembre de mi pueblo, el Cine Club Odeón ha organizado, y ya van siendo veinticinco ediciones, la Semana de cine Español.

Tengo un sentimiento ambiguo con respecto al cine español en general. De hecho muy pocas películas han logrado gustarme incondicionalmente: Amenábar, en general, Almodóvar, las primeras tres o cuatro películas, las de Iciar Bollaín, casi todas, las de Isabel Coixet... Una con Alberto Sanjuan que vi hace un año precisamente en esta semana de cine español, llamada "Bajo las estrellas".

Y anoche, fui al cine de nuevo. Vi una película que me gustó. Se llama "Lo mejor de mí". Es la ópera prima de su directora. Y cuenta de forma minimalista e incluso diría que secreta, la historia de Raquel, chica de su tiempo pero que creció con unas ideas del amor algo idealizadas. Y las lagunas que sobre el personaje de la chica se dibujan durante la primera media hora se van disipando a golpe de escalpelo emocional. Cualquiera podría decir que se trata de una historia de amor al uso con final (in)feliz. Pero es mucho más, es una historia de despertar a la madurez, a la conciencia de la propia existencia. Raquel despierta como despertó la bella durmiente pero de una forma menos poética. Lo que recibe ella no tiene nada que ver con la concepción idealizada del amor. Es una bofetada de vida la que de pronto la hace despertar. Es una bofetada de dolor y sufrimiento íntimo, la que la saca de su letardo de niña encantada, embebida de sueños de infancia. Tendrá que tomar una decisión durísima que le costará dejar atrás la inocencia.
En esta cinta, no sobra ni falta nada, aunque tal vez eché de menos algo más de profundidad, ahínco y entrega en el personaje de Tomás, el chico protagonista. Y algo más dibujados quizás los personajes secundarios (el padre de él, los padres de ella, la enfermera...) Pero es una apreciación personal y por tanto subjetiva.
Por cierto, que hay en la película un par de escenas que considero emblemáticas por el simbolismo que encierran. La primera es cuando ambos protagonistas (y no daré demasiadas pistas) se disponen a ser operados en sendos quirófanos a la vez. Los enfermeros que empujan las camillas hacen que se crucen éstas en el espacio que hay frente a las puertas de los quirófanos en una coreografía anunciadora de acontecimientos dramáticos. La segunda muestra a Raquel, a la que han robado la cámara de fotos, intentando grabar un video de ella misma con una cámara que le ha regalado su compañero de trabajo. Está situada en la terraza del apartamento donde vive y desde donde se divida la ciudad entera. Coloca la cámara sobre el peldaño superior de una escalera con tan mala fortuna que a los pocos segundos de empezar a hablar, se descoloca, y la imagen se muestra oblicua, ladeada, desequilibrada, como la propia vida de la protagonista. Pura retórica cinematográfica. Pura poesía en movimiento
Esta noche toca "Cobardes", la primera incursión de Corbacho en el séptimo arte.

martes, 9 de septiembre de 2008

La vuelta al cole

Ahora que la vuelta al cole está a punto de convertirse en una realidad (el 16 es la presentación del curso) me dispongo a hacer una serie de reflexiones, o idas de olla, o llámenlas como quieran...

Los profes (osease, colegas)
"Si el profe se adapta a menudo al ambiente profesional, no es por elección, sino por que las cosas son así y punto".
"El hijo de profe convertido en profe presenta problemas de comportamiento, y llama a los colegas de más edad "papá" o "mamá".
"Te cruzas con pocos profes de ciencias en la sala de profesores, pero es que tienen una coartada: su vida está regida por la organización y las actividades del laboratorio".
"El momento más delicado de la vida de un profe es cuando se trata de reclutar a colegas que le acompañen al viaje de estudios".
"Hace unos años, el profe de E.F. era el alma de cualquier fiesta, la piedra angular de todos los guateques entre colegas. Hoy en día, como se ha hartado de opositar y que finalmente ha conseguido uno de los 40 puestos a nivel nacional, se ha vuelto serio y formal.

Los alumnos
"Anda, no me vaciles, que un alumno pelota es un degenerado. Sabes perfectamente que un alumno en su sano juicio no prefiere pasar su tiempo libre con un profe. Lo mejor es que vaya a grafitear la puerta del aula de música "a la señorita Mínguez le huelen los sobacos".
"Unos estudios eminentísimos han demostrado científicamente que un alumno mandanga tarda de media 5,32 minutos para ir del pasillo principal del insti hasta el aula 25. Y tarda 2,56 minutos en llegar desde la puerta del aula a su silla.
"Un alumno de tercero de la ESO no está enamorado de ti, tú eres profe y él te odia".

Los padres de alumnos
"Existe un tipo de padre de alumno temido por todo profe. El llamado padre-profe. O peor aún, el padre-maestro. Ser profe y atender a un padre-profe es como ser policía y atender a los de Asuntos Internos. Un horror total. Es un tocacojones elevado a la máxima potencia. Ha elegido esa profesión "porque le gustan los niños", muy al contrario que los profes, que ha elegido serlo para satisfacer sus instintos sádicos".
"El tutor se tiene que tragar a menudo amables expresiones de los padres cuando los llaman al trabajo y éstos juran por lo más sagrado que "NUNCA de los jamases su Óscar querido diría una palabra que empieza por P y termina por una A, con una U y una T en medio, a una profesora.. nadie como yo conoce a mi hijo, no?"
Supervivencia

"En el caso de que llegues a clase con una pedazo de resaca como un piano (ninguno estamos a salvo de un "accidente etílico") no se os ocurra decir "Ayyyysssss, mierda, que no me puedo quitar las gafas de sol, y apagad las luces, por favor, coñe, y no habléis tan fuerte, seguido de un sonoro eructo al intentar acabar la frase... Ah! y haced los ejercicios de la página 67 y 68 de cuaderno".
"El casillero se convierte poco a poco en tu refugio. Ejemplo de cosas esenciales que se pueden meter dentro: un paquete de kleenex para no perder la dignidad delante de los alumnos, un cojín que emite pedos de broma para las sesiones de evaluaciones, una bote de Aquarius a base de hormonas de toro. También se pueden usar los ajenos para meterle un aviso, a uno que nos caiga mal, de que el inspector pasará por su clase la semana que viene. ¡Qué acojone, tú!
"En el informe de trimestre de un niño que no ha hecho ni el huevo porque se ha pasado las clases dormitando al fondo de la clase, se puede escribir: " No demuestra interés en la asignatura", pero NUNCA, NUNCA "No se me ha presentado en la vida burro semejante, aunque eso sí, molestar, no molesta. Que siga así"

"Apréndete las siguientes canciones para ir tarareando en el trayecto de coche hasta el insti: "Survivor" de Destiny's Child; "Heroes" de Bowie, "Sex bomb" de Tom Jones. Sin embargo, no son en absoluto recomendables títulos como: "Should I stay or should I go" de The Clash.

Aquél que se piense que los profes no tenemos sentido del humor se equivoca. No solamente no mordemos sino que nos sabemos reir de nosotros mismos. Por supuesto que habrá siempre alumnos que odien a sus profes, eso no es nuevo. Tampoco faltarán aquellos profes que despotriquen sobre sus alumnos y jeje, tampoco es nuevo que colegas no se soporten entre ellos y a veces ni siquiera se hablen. Si activamos la máquina del recuerdo, nos veremos a nosotros mismos de niños, frente a profes que no olían bien, que tenían un aliento diabólico y unas pintas propias de un freakie; a compañeros de pupitre con un comportamiento "rarito". También nos reíamos de niños con los comportamientos ajenos.
Lo dicho, empieza pronto el circo 2008-2009. ¡Bienvenidos al show!

lunes, 8 de septiembre de 2008

Ladrones de condones


Leo atónita una noticia aparecida en un diario francés de tirada nacional que se ha pillado a unos jóvenes saqueando unas máquinas dispensadoras de condones. Al ser interrogados por la policía, éstos declararon que pretendían entregar la recaudación de las máquinas a los párrocos de varias iglesias católicas.
He aquí un acto revolucionario muy poco corriente, me dije. Más que nada porque representa un hecho motivado por "convicción religiosa". Fueron sorprendidos por la policía cuando estaban reventando el cuarto dispensador, armados con palancas, se apropriaban del dinero y tiraban luego los preservativos a un contenedor de basura. De hecho, parece ser que no era la primera vez que lo hacían. Pero no se trataba de ancianos, gente madura, conservadora o padres de familia opuseros. No, no... Se trataba de chicos de entre 20 y 27 años, de convicciones religiosas "bastante fuertes" y firmemente opuestos al aborto y a los anticonceptivos. Los han puesto en libertad con cargos, por si alguien se interroga por su suerte y deberán comparecer ante el juez en breve.
Ahora entiendo mejor el mensaje de la Iglesia Católica. Y es que se han olvidado de uno de los mandamientos sobre algo de robar, creo, se lo han pasado por el forrillo izquierdo. Han obviado el mandamiento en favor de sus ideas fanáticas sobre el derecho a la vida y al fornicio. Pues deberían añadir uno más que rezara (y nunca mejor dicho) "No follarás", así nos ahorraríamos tener que cargar con los gastos sociales (léase educación, sanidad, etc..) de semejantes burros. Porque ya el acto en sí es una solemne gilipollez y probablemente ni siquiera han pensado en las consecuencias de su acto. Y por pensar ni siquiera se han planteado que, al margen de que en África piensen que el sida es un castigo divino, nosotros que vivimos en el primer mundo tenemos al alcance una información valiosa de prevención y conocimiento de la enfermedad. Aunque ahora que lo pienso, deben tener tatuado en la partida de bautismo las figuras de Adán y Eva, la manzana de la discordia y la serpiente maligna. Mira que después de 600 años de inquisición, la "santa iglesia católica y apostólica" nos podría al menos dejar en paz de una vez a aquellos que sí somos conscientes y libres. ¿Cómo se puede justificar el robo y la destrucción para llevar a cabo una pseudo-prescripción más extremista que religiosa? Endesdeluego, que diría el otro... Seguro que si hubieran quemado coches o se hubieran enfrentado a los bomberos, se les habría considerado víctimas... pero emprenderla a golpes con unas pobres e indefensas máquinas dispensadoras de condones, qué poco conocimiento. Aunque a estas alturas, la anecdota no hace sino darle aún más publicidad gratuita a los laboratorios farmaceuticos. Ays! estos terroristas del folleteo! Nada, nada, que con dos padrenuestros y seis aves les habrá perdonado el cura beneficiario de las moneditas de marras (que no arras). La confesión lo arregla todo.
¿Quiénes son los católicos para tratar de imponer a los demás su manera de ver y de pensar? Quiero abortar, quiero comer bien y a veces quiero beber buen vino, quiero respirar libremente e ir allí donde me apetece. Quiero tener opciones para elegir. Si sus libros santos os sugieren vivir como en el siglo XIV, pues nada, adelante. Si vuestra vida la dicta un tipo muerto hace 2000 años, guay. Pero estamos en el siglo XXI. Y sí, es un siglo de grandes contradicciones y paradojas: católico y ladrón, comunista pero al volante del último modelo 4x4, militarista pero nunca hizo la mili...
En cuanto a los chiquillos estos, a la carcel o una condena ejemplar. La intolerancia, venga de donde venga es inaceptable y el integrismo en cualquiera de sus forma me tira p'atrás. Tan jóvenes y tan gilipollas...