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lunes, 28 de junio de 2010

Inaugurada la temporada del aire acondicionado


Los termómetros no mienten. El calendario lo afirma. Los hombres/mujeres del tiempo lo corroboran. El verano ya está aquí. Pero el "buen tiempo" es un coñazo. En serio.
Se asa uno de calor como un san Bernardo al sol. La piel te se pone más blanda y sudorosa que un flan de huevos. Tienes sed todo el tiempo y bebes más que Bob Esponja. Te cansas con un simple movimiento de brazos (ya no digo lo de ir al gimnasio que es toda una proeza). Las piernas se vuelven torpes. Tienes la sensación de llevar sobre los hombros más de cien kilos de peso en cuanto se nos presenta la tarea de subir diez escaleras seguidas. Duermes mal, muy mal. ¿Y qué decir del sudor? El sudor, es líquido calenturiento que te chorrea por los sobaquillos, te hace charcos indecentes en el vello del bigote, te cae literalmente por las sienes. Y las gafas, si las llevas? Eso sí que es una tortura porque si ya es un coñazo subírtelas cualquier día normal, cuando hace calor parece un autómata al que le han dado cuerda. ¿Y las moscas? Es lo más asqueroso de todos los inconvenientes del periodo estival. ¿Pero dónde coño han estado el resto del año? ¿Y no se podrían quedar allí donde han pasado todo ese tiempo? Me entran impulsos asesinos cuando vea a alguna. Aaarrggghhhh!!!!!
La hierba que tan inocentemente ha decorado los parques, jardines y cunetas de las carreteras se amarillea obscenamente y la tierra se vuelve dura como el cemento. Los que conducimos bronceamos de forma anómala sólo en el brazo izquierdo; ah! y la mejilla izquierda. No puedes darle un abrazo (dos besos, impensable; y ya un magreo tira p'atrás) a alguien sin que se peguen las pieles de forma asquerosa. Parece que te han puesto superglú. Los perros babean más (todavía) de lo que ya lo hacen. Se acentúan las patas de gallo por tener que guiñar los ojos para ver medianamente bien a distancias cortas. Por no mencionar cuando conduces y pretendes ver los paneles informativos de tráfico; misión imposible. Se te transforma la fisionomía en algo parecido a un asiático.
La gente se desviste. Algunos deberían pasar por comisaría directamente (o denunciado por escándalo estético) en cuanto llega el verano. Parece que es llegar el verano y desplegar en todo su esplendor el mal gusto de tejidos, colores y texturas. Y ya la debacle cuando tienes que viajar en transporte colectivo (sí, Jaume, me acabo de acordar de ti y tus "travesías" costeras para ir a trabajar) la tortura es casi insoportable. Gente que no sólo no se ducha a diario, sino que, una de dos, no saben que existen los desodorantes o se lo echan si haberse lavado con lo que la mezcla de "fragancias" resulta en un amalgama de olores nauseabundos.
Y ya lo último es que está a punto de darse la salida para la desbandada gregaria de madrileños varios, sedientos (también de alcoholes varios) de playas levantinas. Todo ellos aderezado de "flotadores" de diversas tallas para adornar el cuadro. Así que cuando alguien cerca de mí afirmar que "por fin ha llegado el verano", se me hinchan las narices. Francamente, creo que el verano es la peor estación del año, con diferencia. Lo sobrellevaré como buenamente pueda, refugiándome en el aire acondicionado y llegado el momento, viajando a latitudes más frescas.
Que Satanás nos pille confesados.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Intolerancia e ignorancia

Estoy indignada. Realmente indignada. Nunca antes había sentido tanta rabia, decepción e indignación en mi vida profesional. Y no estoy hoy para muchas ironías, me temo. Así que el post de hoy será duro, crudo y sobre todo muy realista.
Todo comenzó hace un par de meses cuando por circunstancias, en mi nuevo insti me endosan un proyecto de intercambio con un insti de Tarbes (Francia). Responsable como creo que soy, intento responder de la mejor manera posible, y enseguida me pongo manos a la obra en colaboración con mi compañera de departamento y la ayuda del equipo directivo, que ya tuvo que ver el curso anterior con el proyecto, pues que éste es continuación de aquél. Primero de todo había que recabar un número determinado de alumnos, de un nivel de 4º de ESO, que es el mismo que los alumnos franceses. No tardo mucho en formar el grupo de 22 que se requieren para completar el proyecto. Entre ellos, una niña que me confirmó por dos veces que estaba ilusionada por esta ocasión de corresponder con alguien del idioma que está estudiando. Hasta ahí, ningún problema. Hasta que un par de semanas después de aquello, me viene la susodicha a decirme que se lo había pensado mejor, y se descolgó del tema. No me sorprendió mucho, porque algunos compañeros más, y por temas básicamente económicos, se dieron de baja también. Rápidamente, mi compañera y yo empezamos a buscar sustitutos para ellos. Y echamos mano de alumnos de 3º para poder así completar la lista. Un par de días después de cerrar de nuevo la lista, me viene la niña en cuestión para llorarme un poco, diciendo que había cambiado de opinión y que quería participar a toda costa en el intercambio. Le dije claramente que ya no era posible porque ya había sustitutos para la plaza que dejó libre. Tanto me insistió que al final le dije que ella quedaría en la lista de espera, en el caso de que algún alumno se apeaba del proyecto.
La casualidad quiso que un alumno se diera de baja por motivos más que justificados y que ahora no vienen al caso. La niña, tan pronto lo supo, se puso histérica de alegría. Bueno, pues a los pocos días, convoco una reunión de padres para empezar a trazar estrategias y comunicar algunos aspectos de logística del viaje. La madre de la niña vino a esa reunión. Hasta ahí, todo bien.
Tanto mis alumnos como los del instituto francés se han escrito cartas de presentación que reflejan sus gustos, y sirven básicamente de introducción para la visita que haremos nosotros en marzo y que nos devolverán ellos en mayo. Muchos de ellos han puesto fotos de ellos mismos, de sus mascotas, de su familia... Lo normal en un proyecto de este tipo. Como de parte de los franceses también hubo algún que otro cambio en alumnos, se enviaron las cartas de presentación en varios envíos. Pues resulta que por una de esas casualidades de la vida, la carta de la alumna francesa de esta niña ha sido la última en llegar. El resto ya los habíamos emparejado de la mejor forma posible: por edades, por gustos, etc...
Pues resulta que la cría estaba dándome el coñazo tooooodos los días con lo de la carta de su "francesa", que no podía esperar, que le hacía mucha ilusión recibirla... enfin, que cuando le digo que se trata de una chica de origen malgache, y por lo tanto morenita de piel, el entusiasmo de la niña se desvaneció de un plumazo. De hecho, al día siguiente, en clase, me viene y me dice que ha cambiado de opinión y que ya no quiere participar en el intercambio. No me da razones concretas, sólo me dice que no le apetece estar en "esa casa" y tampoco le apetece conocer a la chica. No menciona, por supuesto, el tema del color de piel de la francesa, pero está claro que ése es el único motivo. Le dije a la chica que quería hablar personalmente con la madre al día siguiente.
Pero hoy, esta mañana, a la hora acordada, no se ha presentado nadie a hablar conmigo. Sólo un aviso de una llamada telefónica de la madre. Me ahorraré hacer comentarios sobre cómo me sentía en esos momentos. Sólo que se lo comenté al jefe de estudios y al director, que sintieron tanto malestar como yo. Cuando por fin pude hablar por teléfono con la madre, mi indignación fue en aumento al comprobar que ésta ostentaba un discurso indolente, escudándose en la voluntad de su hija y excusándola corbardemente, aduciendo que no puede forzar a su hija a participar en el proyecto. Lamentable, y vergonzoso... sin paliativos!
Educamos, o eso intentamos, para la tolerancia, la aceptación de la diferencia; de hecho, convivimos en el instituto con un ramillete variado de nacionalidades y el día a día transcurre más o menos en armonía. No entiendo cómo (o sí, pero me da miedo expresarlo) una cría de quince años puede mostrar semejante actitud xenófoba, caprichosa e intolerante con total indiferencia de las consecuencias que esta actitud puede acarrear. Si es así con esa edad, qué pasará cuando tenga unos años más? qué valores le trasmitirá a sus hijos? Bueno, los mismos que ella ha recibido de sus padres; de qué me sorprendo...
Ah! Y los cincuenta euros que ha entregado de depósito no se le van a devolver. Faltaría más. Para mí, esta cría ya está estigmatizada.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Llega el invierno

Ayer encendí la chimenea por primera vez en mi nueva casa. Fue una experiencia maravillosa. La magia del fuego obró una vez más su encanto y durante unos minutos, muchos, me quedé embelesada admirando la danza dorada. Ya llega el invierno...

martes, 17 de noviembre de 2009

He caído, me temo

Y una baja laboral de cuatro días, nada menos... Aaaarrggghhhh!!!!!!!!!!

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El enemigo cobarde

He aguantado fríamente los menosprecios, las descalificaciones y hasta los insultos como si fuese otra persona la ofendida. En este momento, lo que más desarma y saca de quicio al ofensor es comprobar que sus ponzoñosas palabras, sus desplantes y sus maldades dejan completamente indiferente a quien pretende ofender, humillar, angustiar...

He encontrado la entereza suficiente para mantener el tipo, como queriendo decir "Eres un pobre ser desesperado que necesita hacer daño, pero no tienes el menor poder sobre mí". Y pienso esto mientras ese ser pretende hundirme y descargar sobre mí toda la saña de que es capaz. Es la estrategia psicológica más poderosa que conozco. Pero yo me mantengo firme y sobre todo, con la cabeza fría. No me convierto en nuevo espectador, que es lo que pretende, del triste y lamentable espectáculo de quien sólo sabe echar mierda por su boca. Porque todas sus razones, todos sus argumentos (si es que los tiene, que lo dudo), todas sus actitudes de intento de desestabilizarme son eso, pura mierda. Él espera que le responda con la misma basura dialéctica
que él está acostumbrado a utilizar. Y es que tengo un buen entrenamiento en autocontrol, en el dominio de mí misma. Y no voy a emitir un solo juicio, ni una sola respuesta. O mejor dicho, mi única respuesta es el silencio. Sólo así sabrá este ser que soy fuerte, poderosa e invulnerable.
Si esa es la opinión que te has formado de mí, la forma en que me ves y la valoración que merezco de ti, yo te respeto, y respeto tu derecho a opinar de mí lo que te plazca, pero no voy a emitir ningún juicio sobre la forma en que te comportas conmigo. Cada cual es dueño de sus actos, y lo que hacemos, todo, tiene sus consecuencias. Las personas que viven para criticar las conductas de los demás, jamás se equivocan y dificilmente piden disculpas, necesitan destacar lo negativo de las personas que tienen más a mano, para así ignorar sus propios defectos, limitaciones y miserias humanas, que no son pocas. Cuando alguien se pasa la vida recalcando y subrayando los defectos del prójimo, no encuentra jamás tiempo para echar un simple vistazo sobre sus propios defectos. Piensa que ocupándose en poner verde al prójimo y dejando en la trastienda sus miserias, nadie se percatará de que es tan humano y digno de conmiseración como cualquiera.
Hay que saber desenmascarar la falsa fortaleza, aquella que presume de su poder basado en la violencia, en este caso, violencia de palabra, pues como decía Napoleón, "entre las dos potencias, la que al final sale vencedora no es la fuerza, sino la inteligencia".
A buen entendedor, pocas palabras bastan.

domingo, 31 de mayo de 2009

De mudanza

Ya está, se ha confirmado mi mudanza en fechas próximas a tierras aragonesas! Estoy mitad ilusionada, mitad acojonada, pero creo que sobreviviré...

miércoles, 20 de mayo de 2009

Quiero ser eurodiputada!

Hace un rato, me tocaron al timbre. Una voz me dice por el telefonillo que es la policía municipal. Ya está, me digo, me han pillado en una infracción de tráfico por el pueblo. Se presenta un agente muy majo que me entrega un sobre con el logotipo de las elecciones al parlamento europeo... Ya está, me han pillao, y os aseguro que esto es peor que le pongan a uno una multa por aparcar en doble fila. Que tengo que estar "pringá" en una mesa electoral...

Hasta ahí más o menos normal, si no fuera porque estas cosas no se pueden eludir, so pena de que te metan un paquete que signifique pasar entre 15 a 30 días en arresto domiciliario, y una mancha parda en tu casillero judicial. Lo sé porque arrastro el estigma de haber sido ya vocal-a-la-fuerza en otras seis ocasiones (sí, amable lector, seis!)... y yo que pensaba que a estas alturas de mi dilatada carrera ya me había zafado para siempre de tan indigna obligación... Merde, me digo yo, y encima coincide con el puente del día de la región! Requetemerde, me repito mentalmente... y para más inri resulta que ya me había hecho planes mentales para irme a tierras aragonesas a buscar piso para mi próxima mudanza, aprovechando el puente para no perder ningún día de trabajo. Mardita mi suerte! Se puede ser más desafortunada? Ya me veo comiendo un miserable bocata de-lo-que-sea rodeada de desconocidos y obligada a convivir durante más de doce horas codo con codo, y voto con voto...

Me estaba preguntando para qué sirven las elecciones al parlamento europeo... Porque yo creo que es mucho paripé, mucho gasto con cargo al contribuyente, pero por experiencia sé que son las elecciones que menos porcentaje de votaciones alcanza de todas cuantas se celebran desde que tenemos democracia. Y además yo creo que nadie sabe qué es exactamente el parlamento europeo y muuuuucho menos para qué sirve. Yo que pensaba votar por correo también en esta ocasión. Y es que me repele seguir las convenciones y sonreir como una pringá cuando al entregar al presidente de mesa mi deeneí y decir beatíficamente mi nombre completo, me dicen que "he votado". Lo siento, no va conmigo.

Lo dicho un día "jodido", inútil y todo para 61 cochinos euros. Y ya ni te digo si las cuentas no salen y no coinciden los votos de la urna con los que han sido recogidos en las listas de los que han ido votando a lo largo del día. Merde!

jueves, 12 de febrero de 2009

De mujerólogos y tetografías



Hoy me han hecho unas "fotos" de estas en blanco y negro y me han confirmado que mis "niñas" se portan de maravilla.

Si eres mujer y lees esto, hazte un chequeo regularmente.

P.D. La mamografía NO es mía; es de las muchas que existen en google imágenes. Y lo único que he hecho ha sido buscar una para ilustrar este post. Jeje, hay que ser muy imbécil (o muy mal pensado) para afirmar o creer que he puesto una mía real. Ah! Y no es con la frivolidad exhibicionista que piensan algunos que he colocado este post, sino que sé muy bien los motivos que me han decidido a hacerlo. No tengo que justificar ninguna de las decisiones que tomo. Pero repito, para aquellos/as que no tienen más de dos dedos de frente, diré que en mi familia hay antecedentes de cáncer y que según las previsiones basadas en estudios científicos muy serios y a tener en cuenta, dentro de apenas quince años, tres de cada cinco adolescentes de hoy, padecerán esta terrible enfermedad. Cada cual que tome las directrices que estime necesaria.

viernes, 2 de enero de 2009

Feliz... lo que sea

Dos de enero... y haciendo nada.

No está mal como plan. Y encima hoy ha amanecido lloviendo. Además de que el acceso a Internet lo tengo restringidísimo.

Pues eso, que una vez que regrese a casa, pondré en orden las fotografías, las notas y las impresiones, y os contaré mis aventuras y desventuras en la Conca del Barberá.

Mientras esto ocurre, que os sea leve!

P.D. Jota, niño, ponte bueno pronto!

martes, 9 de diciembre de 2008

Odio la Navidad



La Navidad, así como Año Nuevo o las vacaciones de agosto tiene sus fans incondicionales y sus incondicionales detractores. Regalos, Nochevieja, familia... Señores y señoras, hagan juegos a ver a qué lado de la balanza pertenecen...

Para empezar, hablemos de los preparativos... Es verdad, no voy a negarlo. Es un ambiente casi mágico, maravilloso el del mes de diciembre. La verdad es que no sé lo que me gusta más, si las lucecitas que inundan las céntricas calles de la ciudad que parecen que han puesto puticlubs en todas las tiendas y se van pareciendo cada vez más al barrio rojo de Amsterdam, las expediciones peligrosísimas a los centros comerciales donde un ejército de consumidores patológicos está dispuesto a matar a su propia madre con tal de no quedarse sin la última Wii de la estantería, o esa encantadora costumbre occidental que consiste en cepillarse tres veces el PIB de cualquier país africano en los fastos de una sola noche de celebración... Yo creo cada vez con más convencimiento que el implante que llevo en la nuca está más que nunca activado, que es el que me regula de manera firme las apetencias consumidoras compulsivas. Gracias a Dios. O al gran poder supremo de Reticulín. Y es que algunos confunden las Navidades con las fallas de San José, y pegan fuego a sus tarjetas de crédito (ya vendrá, ya, la cuesta de enero) como hacen los valencianos cada 19 de marzo. Y es que ya me veo las montañas ingentes de embalajes, el día después de Reyes, junto a los contenedores, al lado de las cuales la pobre Torre Eiffel se queda más que ridícula... Pero el Oscar del periodo de Navidad se lo lleva sin duda esa curiosa enfermedad, muy contagiosa por cierto, que ataca a la gente que empieza a utilizar estas fiestas para mostrarse artificialmente feliz. A esta gente se la ve por doquier en las calles, acarreando sus bolsas de compras con una sonrisa beatífica en sus rostros, de tan beatífica, que parecen gilipollas embolsados, con perdón. ¿Que te han echado del trabajo? - No pasa nada, hombre, sonríe! ¿Que tu marido se ha largado con una que tiene la mitad de tu edad? - Nada, mujer, sé feliz y vete de compras! ¿Que tu banco se ha quedado con el piso porque no has podido seguir pagando el hipotimo? -Despifarra a gusto, así, sin complejos que diría la publicidad esa de la cerveza... De todas maneras, hay multitud de gente que vive en el país de los Teletubbies en permanencia....

El segundo punto que me repatea es el de los regalos. A menudo me preguntan por qué no me gusta la Navidad, que "al menos por los regalos". Pues veréis... ejem... De entrada, porque desde hace lustros que los regalos me los hago yo. Si al menos los recibiera de forma espontánea de otras gentes... Pero no, mis alusiones dispersas, son precisamente eso, alusiones dispersas. Nadie escucha mis comentarios sobre cosas que me gustan. Y sí, me gusta regalar, y no precisamente en estas fechas. Suelo ser generosa cuando ofrezco un presente a alguien, de esos que sin costar un ojo de la cara, son originales y personalizados. Claro que siendo la única nulípara de una familia numerosa, si me pusiera a comprar regalos a mis hermanas, cuñados, padres y sobrinos, me tendría que endeudar con el banco, y eso, lo juré cual Escarlata O'Hara, pongo a Dios por testigo que no lo haré jamás. Y mira que quiero a mis siete sobrinos, que me parecen encantadores y toda la parafernalia, pero sólo el resto del año. En Navidad, niet.

En cuanto a los festejos culinarios-cebadores de Nochebuena, Nochevieja y demás, lo odio con toda mi alma. Lo siento para aquellos que esperan todo el santo año para ponerse hasta arriba de marisco, cordero a la brasa, mazapanes de Estepa y turrón de Alicante, pero... vade retro satanás... Cuando digo esto a la gente, me tachan de criatura inhumana, asocial y desprovista de cualquier sentimiento familiar. Y lo gracioso es que tienen razón. Y mira que me pasa como con mis sobrinos. Que quiero a mi familia, pero el resto del año. El día 24 de diciembre (que para más inri es mi cumpleaños, eh oui!) se deleitan interpretando unos papeles perfectos imitando al gobierno y a la oposición: llenos de buena voluntad, desbordantes de ideas, pero... cómo decir, un poco demasiado divididos para ser productivos. Todo ello aderezado con un ambiente tan distendido como el que se respira en una cumbre del G8. Mi madre ya ha perdido toda esperanza de que asista a la cena de Nochebuena. Además, los sobrinos adolescentes se sienten decepcionados porque tan pronto han tomado el aperitivo y quieren irse con la peña de amigos con los que han quedado, que por qué tienen que esperarse a que la cena termine, si quieren ya sus regalos, que por qué les hacemos regalos chorras, que preferían el dinero en vez de ese estuche con colonias baratas del súper... Y yo voy y les doy en la mano un billetito de veinte, poniendo en evidencia a los padres que se quedan a cuadros escoceses. Y claro, luego pasa lo que pasa, que todo el mundo me pone a caer de un burro a pesar de mi buena voluntad de digna sucesora de Pérez de Cuéllar, Kofi Anan y Ban Ki Moon. Y es que yo no vivo en Teletubbylandia. Bienvenidos al mundo real, que dirían los protagonistas de Matrix...

domingo, 14 de septiembre de 2008

Sófocles, c'est moi



Plagio deliberadamente esta emblemática afirmación que hizo Flaubert cuando le preguntaron sobre la verdadera identidad de la protagonista de su novela "Madame Bovary" para referirme a un test que he hecho hoy y que ha dado como resultado ese que encabeza este post.

Como apenas veo la tele nacional, a ratos cuando me entra el mono de ver cosas en la pequeña pantalla, enchufo mi "paellabólica" y veo TV5, Arte o incluso Demain, todas ellas francófonas. No puedo negar de qué doy clases, es más fuerte que yo. Pero no me quiero ir por los cerros de Úbeda. Me centro en Sófocles y en el test que he hecho esta tarde. Resulta que al entrar en la página http://www.arte-tv.com/ para ver la programación de la próxima semana, mi atención se fija en un test para averiguar a qué personalidad de autor importante de todos los tiempos me asemejo. Hay para elegir: Goethe, Molière, Sófocles, Shakespeare, Cervantes y así hasta veinte... Así que empiezo a responder a muchas y variadas preguntas. Y el resultado es que me parezco, por el tipo de respuestas dadas, a ese dramaturgo griego del siglo V antes de Cristo. El resumen de los motivos que me proporcionan los resultados son los siguientes:

"Siempre ha soñado secretamente con dedicarse al teatro. También podría convertirse en modelo de pasarela, pero considera que este tipo de trabajo no le llevará muy lejos en el tiempo ni le dará seguridad económica. No le hace ascos a la política. De hecho, está usted hecho para ello. Tiene usted un alma de combatiente y tiene excepcionales cualidades para desarrollar estrategias. Además está usted acostumbrado al éxito. Tiene usted un potencial de estrella; piense en explotarlo."

Confieso que me han dejado algo perpleja. Al margen de que en algunas cosas (no diré cuáles, jiji) sí me siento identificada, no creo sinceramente que un simple test pueda determinar o definir cómo soy. De hecho, creo que ni yo misma sabría definirme. Pero me ha divertido hacerlo y me he reído un buen rato.

Gracias Sófocles.

P.D. Aquí transcribo algunas frases atribuídasa a este griego, para relexionar ya que algunas de ellas están más vigentes que nunca.

Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo.
Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres.
El que prescinde de un amigo es como el que prescinde de su vida.
Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
Me preguntas si debes o no casarte; pues, de cualquier cosa que hagas te arrepentirás.
La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.
Quien no haya sufrido lo que yo, que no me de consejos
Para quien tiene miedo, todo son ruidos.
La alegría más grande es la inesperada.
Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo.

martes, 9 de septiembre de 2008

La vuelta al cole

Ahora que la vuelta al cole está a punto de convertirse en una realidad (el 16 es la presentación del curso) me dispongo a hacer una serie de reflexiones, o idas de olla, o llámenlas como quieran...

Los profes (osease, colegas)
"Si el profe se adapta a menudo al ambiente profesional, no es por elección, sino por que las cosas son así y punto".
"El hijo de profe convertido en profe presenta problemas de comportamiento, y llama a los colegas de más edad "papá" o "mamá".
"Te cruzas con pocos profes de ciencias en la sala de profesores, pero es que tienen una coartada: su vida está regida por la organización y las actividades del laboratorio".
"El momento más delicado de la vida de un profe es cuando se trata de reclutar a colegas que le acompañen al viaje de estudios".
"Hace unos años, el profe de E.F. era el alma de cualquier fiesta, la piedra angular de todos los guateques entre colegas. Hoy en día, como se ha hartado de opositar y que finalmente ha conseguido uno de los 40 puestos a nivel nacional, se ha vuelto serio y formal.

Los alumnos
"Anda, no me vaciles, que un alumno pelota es un degenerado. Sabes perfectamente que un alumno en su sano juicio no prefiere pasar su tiempo libre con un profe. Lo mejor es que vaya a grafitear la puerta del aula de música "a la señorita Mínguez le huelen los sobacos".
"Unos estudios eminentísimos han demostrado científicamente que un alumno mandanga tarda de media 5,32 minutos para ir del pasillo principal del insti hasta el aula 25. Y tarda 2,56 minutos en llegar desde la puerta del aula a su silla.
"Un alumno de tercero de la ESO no está enamorado de ti, tú eres profe y él te odia".

Los padres de alumnos
"Existe un tipo de padre de alumno temido por todo profe. El llamado padre-profe. O peor aún, el padre-maestro. Ser profe y atender a un padre-profe es como ser policía y atender a los de Asuntos Internos. Un horror total. Es un tocacojones elevado a la máxima potencia. Ha elegido esa profesión "porque le gustan los niños", muy al contrario que los profes, que ha elegido serlo para satisfacer sus instintos sádicos".
"El tutor se tiene que tragar a menudo amables expresiones de los padres cuando los llaman al trabajo y éstos juran por lo más sagrado que "NUNCA de los jamases su Óscar querido diría una palabra que empieza por P y termina por una A, con una U y una T en medio, a una profesora.. nadie como yo conoce a mi hijo, no?"
Supervivencia

"En el caso de que llegues a clase con una pedazo de resaca como un piano (ninguno estamos a salvo de un "accidente etílico") no se os ocurra decir "Ayyyysssss, mierda, que no me puedo quitar las gafas de sol, y apagad las luces, por favor, coñe, y no habléis tan fuerte, seguido de un sonoro eructo al intentar acabar la frase... Ah! y haced los ejercicios de la página 67 y 68 de cuaderno".
"El casillero se convierte poco a poco en tu refugio. Ejemplo de cosas esenciales que se pueden meter dentro: un paquete de kleenex para no perder la dignidad delante de los alumnos, un cojín que emite pedos de broma para las sesiones de evaluaciones, una bote de Aquarius a base de hormonas de toro. También se pueden usar los ajenos para meterle un aviso, a uno que nos caiga mal, de que el inspector pasará por su clase la semana que viene. ¡Qué acojone, tú!
"En el informe de trimestre de un niño que no ha hecho ni el huevo porque se ha pasado las clases dormitando al fondo de la clase, se puede escribir: " No demuestra interés en la asignatura", pero NUNCA, NUNCA "No se me ha presentado en la vida burro semejante, aunque eso sí, molestar, no molesta. Que siga así"

"Apréndete las siguientes canciones para ir tarareando en el trayecto de coche hasta el insti: "Survivor" de Destiny's Child; "Heroes" de Bowie, "Sex bomb" de Tom Jones. Sin embargo, no son en absoluto recomendables títulos como: "Should I stay or should I go" de The Clash.

Aquél que se piense que los profes no tenemos sentido del humor se equivoca. No solamente no mordemos sino que nos sabemos reir de nosotros mismos. Por supuesto que habrá siempre alumnos que odien a sus profes, eso no es nuevo. Tampoco faltarán aquellos profes que despotriquen sobre sus alumnos y jeje, tampoco es nuevo que colegas no se soporten entre ellos y a veces ni siquiera se hablen. Si activamos la máquina del recuerdo, nos veremos a nosotros mismos de niños, frente a profes que no olían bien, que tenían un aliento diabólico y unas pintas propias de un freakie; a compañeros de pupitre con un comportamiento "rarito". También nos reíamos de niños con los comportamientos ajenos.
Lo dicho, empieza pronto el circo 2008-2009. ¡Bienvenidos al show!

jueves, 14 de agosto de 2008

Todo está en los ojos


Al hilo de mi post de ayer sobre la película “After the wedding”, y reflexionando sobre las numerosas escenas con miradas en primer plano, me puse a hacer una reflexión sobre si la mirada tiene algo que ver con las emociones y los cambios que provocan en el cuerpo. Y al buscar información sobre las reacciones fisiológicas que las emociones provocan en los ojos, he hecho las siguientes averiguaciones.

Porque cuando un hombre se siente atraído por una mujer, ¿cuál es la parte de su anatomía que triplica de volumen? La pupila, por supuesto! Malpensados!!!! Jajajaja Pero cuando una mujer se siente atraída por un hombre, ¿qué ocurre?

Resulta que entre los tratantes de diamantes, es tradición que se escrute detenidamente las pupilas de los posibles compradores para detectar en ellas un signo de interés particular por alguno de los pedruscos ofrecidos. De hecho, fue en 1975 cuando el psicólogo norteamericano Eckhard Hess observa que los hombres prefieren la foto retocada de una mujer a la cual se le ha agrandado las pupilas a la foto original…

Los hombres se muestran incapaces de explicar por qué: al preguntársele, ninguno detecta la diferencia entre las dos imágenes. Sin embargo, muy pocos dudan: prefieren la foto con las pupilas dilatadas. ¿Cuál puede ser la razón? Pues porque, de acuerdo con un mecanismo puesto en marcha de forma inconsciente, esto serviría para permitir ver mejor, ya que las pupilas se dilatan a la menor excitación.

Se dilatan exageradamente cuando se observa a una persona que nos excita. Bueno también se agrandan sobremanera cuando se observa un tiburón, jeje... Pero eso es otro tema menos importante en lo que hoy traigo a colación. Cuando una mujer se siente atraída por un hombre, sus pupilas la traicionan, lo cual explica por qué los hombres prefieren las mujeres con pupilas inmensas. Piensan que son más sexy, bellas, dulces, encantadores, divertidas, amables. De esta forma, pensamos que las personas que nos quieren tienen grandes cualidades. De hecho, las pupilas dilatadas dan la impresión de una atracción recíproca.

Por ello, para seducir a un hombre, las mujeres prefieren las luces tamizadas, ya que las pupilas se agrandan. También por eso, las cortesanas italianas se ponían antaño unas gotas de belladona en los ojos (Belladona significa de hecho “bella mujer” en italiano).

Y claro, bajo el efecto de la excitación, el ojo se vuelve más brillante, aunque generalmente no se tenga consciencia de la dilatación de las pupilas de la otra persona. Ni de la de uno, por supuesto.
La próxima vez que veas a alguien que te gusta, mira detenidamente sus pupilas. Lo mismo, el destino te está sirviendo en bandeja al amor de tu vida...

martes, 12 de agosto de 2008

El sustituto de la neurona huida


En vista del abandono tan cruel que sufrí ayer, y como para compensar ese vacío, he salido en busca de soluciones. La verdad es que no sabía por dónde empezar a buscar un sustituto de la neurona. No tenía ni idea. Tenía que ser algo que fuera tan eficiente como ella, pero con la condición de que sirviera para algo más, una vez recuperada la "perdida". Si es que no puedo ocultar que soy pragmática, muy pragmática.
Y estando en mi tienda de informática, para comprar unos cartuchos de impresora, he tenido una iluminación súbita. No es que haya visto ningún fantasma (aunque de esos hay en abundancia sin tener que sufrir una iluminación), ni se me haya aparecido el espíritu del Gran Manitú. Ha sido algo mucho más prosaico. En realidad, ha sido una aparición light, si se puede decir así. Un cliente que estaba esperando a que lo atendieran antes que a mí, explicaba al dependiente que la tarjeta de su GPS se había averiado y quería consejo sobre su (posible) reparación. Así que he pensado que por qué no preguntar sobre precios de aparatejos de esos, más que nada para guiarme en mi periplo vacacional. Dicho y hecho. El precio me ha parecido razonable y además, no sé si es que estaba escrito, pero me iba a llevar el último ejemplar de GPS de los que había en la tienda.
Después de unas breves explicaciones sobre el manejo del "sustitutoprovisionaldelaneurona", me he ejercitado en casa para explorar un poco más sus posibilidades. Y la verdad es que, aunque reconozco que para los aparatejos electrónicos soy una negada total, me parece asequible a mi incultura en materia de gadgets. Y todo eso sin la neurona, que a estas alturas ya estará rodeada de verde exultante, riachuelos claros, bosques centenarios, y pueblecitos de ensueño...
Aysssss.... cuando la pille...

lunes, 11 de agosto de 2008

Neurona de vacaciones




No sé si es por efecto del calor, del cansancio por no poder dormir debido precisamente al calor, del estado de sopor en el que me encuentro a estas horas, mecida por el run-run del ventilador, por llevar ya de vacaciones ya ni se sabe los días, por esa extraña sensación de caminar por un pueblo fantasma porque en agosto el pueblo cierra por vacaciones, como fuera del tiempo, el caso es que me estoy dando cuenta de que mi neurona no me ha querido esperar y ya se ha ido por su cuenta de vacaciones. Cuando me he querido dar cuenta, ya no estaba. Como si se la hubiera tragado la tierra, o el universo, en uno de sus agujeros negros.

Esto no puede ser. Debería haberme dado alguna explicación, digo yo... No se puede ser tan desconsiderada. Podría haberse esperado al sábado para irnos juntas y al menos darme algo de conversación en el coche... Cachisss! Una simple nota habría bastado. Del tipo: "Oye, que ya me he cansado, que estoy harta de sudar y de no poder descansar por las noches. Que me voy. Ahí te quedas. Nos veremos en el norte dentro de unos días!".

Nada. Absolutamente nada. Cero absoluto. Ya ajustaré cuentas cuando me la tope de frente.

sábado, 9 de agosto de 2008

Tiempos de rebajas...




Como estamos en época de rebajas, vamos a hablar de precios que bajan.. o que suben, depende de cómo lo analicemos. Pero no, no voy a hablar de los ofertas de Zara o similares. Voy a comentar las rebajas que sufren las frutas y verduras de mi verdulería.

Cuando esta mañana me estaba echando a la cesta de la compra unos melocotones (de Cieza, of course) de una pinta apetitosa, me pasaron por la mente varias cuestiones.

A saber... He pagado por ellos 1,59 el kilo, precio que me parece razonable, teniendo en cuenta la carestía de la vida. Debo aclarar que normalmente compro en una tienda de las llamadas "de barrio" y que es pequeña, con clientela fija, básicamente compuesta por gente que vive en el barrio, fiel y mayoritariamente de la llamada tercera edad. Me gusta comprar ahí porque, en general, traen productos autóctonos y de temporada. Es decir que los productores de la comarca negocian con el tendero y llega al consumidor con unos márgenes razonables de beneficio. Pero, me preguntaba yo, qué pasa con esos productos frescos que llegan a las grandes superficies, que en general, arboran unos precios de caerse de culo (de baratos, se entiende). Esos productores no tendrán tanta suerte. Deberán pasar por el aro de las grandes empresas de comercialización, ceder, e incluso perder en la negociación, porque con esa gente es "o me lo vendes o lo dejas estar". Pero no todo es de color de rosa en esas operaciones. Los que se llevan el gato al agua son aquellas explotaciones agrarias de una cierta entidad, que usan y abusan de los pesticidas, que manipulan la producción para que los tomates, por poner un ejemplo, sean todos del mismo calibre, de la misma forma y color. El resultado final deja mucho que desear: insípidos y con aspecto de plástico rojo. Puaj! Francamente, prefiero los que le compro a mi verdulera, que tienen sabor aunque estéticamente se alejen bastante de lo que solemos ver en las grandes superficies.

En el imaginario colectivo, se tiende a pensar que las frutas y las verduras son caras, pero déjemonos de mitos y de leyendas urbanas. Los que los encarecen son precisamente las grandes superficies. Los márgenes de beneficio son escandalosos. Se puede encontrar fácilmente los albaricoques en un Carreful* a seis o siete euros el kilo, que en origen se venden a 1,50€. Esa diferencia es la que los hace insostenibles. Y cada vez se está agrandando esa diferencia.

Me contaba la verdulera que la venta de sus productos ha bajado, no solamente porque estamos en verano, y que la gente se va de vacaciones, sino porque es más fácil tomarse un gazpacho "pret-à-porter", de los que se venden ya hechos (ay! cultura de lo fácil!). De aquí a poco, cuando se le diga a un jovenzuelo que las alcachofas crecen en un árbol, te creerá a pies juntillas.

Y qué hay de aquello de consumir 5 raciones de fruta y verdura al día? Es muy bueno para la salud, de eso no hay duda. Pero no lo es tanto para el bolsillo o mejor dicho, para el monedero de una familia con ingresos modestos; esa campaña de marketing es una broma de mal gusto. Para aquellos que se tragaron literalmente el euro como moneda europea, era de prever que todo se redondeara al alza. Se han enriquecido unos pocos, y los demás, los de siempre, a apretarnos el cinturón. Ay, si los sueldos hubieran subido también en esa proporción! Y puestos a quejarnos, que para eso hoy estoy en pie de guerra, habría que preguntarse también por los precios del pan, de la leche, de los combustibles, del gas, de los servicios... Pero por otro lado, si comparamos el precio de las frutas y verduras con otros alimentos (léase pescado, carnes...) aún nos podemos dar con un canto en los dientes. Porque si uno no consume manzanas o melón, se tendrá que alimentar de otras cosas, digo yo. A cuánto el kilo? 3, 4 euros?

Lo dicho. Estoy deseando tener mi huertecito de patatas y tomates bio. Eso sí, para mi consumo personal. No estoy dispuesta a pasar por el aro de ningún especulador alimentario.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Sería yo una buena heroína de pelis románticas?

Unos golpes bastante fuertes me sacan súbitamente de mi sueño. Maldita sea! Ni siquiera en agosto descansan los albañiles de la obra de al lado? Esto va a ser que se han enterado de que estoy de vacaciones y de esta guisa se empeñan en mostrarme su envidia cochina dando mamporrazos a troche y moche a un metro escaso de mi cabeza... Jesús, qué cruz! Son algo más de las siete y media. Re-maldita sea!
Bueno, tomémosle por su lado positivo: así tengo más de tiempo para hacer las mil y una cosas que que me toca hoy y que he ido aplazando por una razón u otra, esperando un día de asueto, que bien puede ser perfectamente hoy. Me levanto trabajosamente de la cama. He dormido bien, pero tampoco me habría importado hacerlo un par de horitas más. Me dirijo al baño. Sin mirarme siquiera al espejo, me siento mecánicamente en el water, con los ojos todavía cerrados. Y eso que he encendido la luz! Es lo que tiene levantarse sola. Que tiene algunos inconvenientes (haber dormido sola) pero muchas, muchas ventajas. No tengo que aparecer como esas heroínas de películas y telenovelas románticas encantadoras, bien maquilladas, perfectamente compuestas. Y de pronto, abro los ojos y me miro fijamente en el espejo que me devuelve una imagen desastrosa de mí misma. Tengo todavía una pizca de baba en la comisura de los labios, una legaña en el ojo izquierdo y una cresta de pelos revueltos, cual indio sioux. Ni pizca de glamour, ni por asomo.
Dios! Cómo lo hacen ellas? Acaso en la panoplia de heroína, aparte del chulazo musculoso te entra también en el lote el maquillador que te va retocando en cada una de las escenas de la noche de amor tórrido? Debe ser eso, porque yo, por la mañana, y sobre todo recién levantada, tengo una de esas pintas... que mejor que no haya ningún espectador. Y sobre todo, no me iría a la cama sin desmaquillar, ni loca...

Mientras vuelvo a la habitación, abro la ventana y estiro las sábanas, me viene a la mente otra de esas escenas clásicas, en la cual la heroína, se levanta de la cama con la sábana enrollada alrededor del cuerpo, para no dejar ver su desnudez y se dirige al baño. Vaya gilipollez supina. Si has hecho despliegue de carne durante toda la noche con el chulazo, y viceversa, qué sentido tiene que te lleves la sábana al baño? Un simple albornoz solucionaría el tema, y no dejaría el adonis a merced de los corrientes de aire que pueden llevarle fácilmente a uno de esos resfriados tracioneros. Bueno, en mi caso, como tengo edredón en invierno sería un poco más difícil porque el bulto sería de idem, así que ni me lo plantearía. Si me voy al baño llevándome el edredón, el chico aullaría amargamente, el pobre...

Y volviendo sobre la torrida noche entre dos amantes, recuerdo que en más de una escena ambos dos se retuercen de pasión, comiéndose a besos, pero... la chica ni se quita el sujetador...Entre esto y lo de la sábana, lo mismo la próxima moda consiste en ponerse una combinación de astronauta...

Seguiré otro día. Me toca poner la lavadora y darle una pasada de limpieza a la cocina. Oye, y... las heroínas limpian sus apartamentos? O tienen quien se lo haga? Bueno, si tienen maquillador a domicilio, es muy probable que tengan chacha.

domingo, 3 de agosto de 2008

El síndrome de la mujer invisible

El siguiente post lo escribí en la fecha mencionada. Lo tenía en mi anterior blog y de pronto, cosas ocurridas en este último finde me han hecho recordarlo. Sigue muy vigente, lo que escribo y lo que siento.

14 marzo
El síndrome de la mujer invisible

Hace algunos años, Manuel Vicent comentaba en una entrevista que a partir de los cincuenta los hombres se vuelven invisibles a los ojos de las mujeres. No es que les miren mal, decía, es que ni siquiera los ven. Hay bastante de cierto en esta afirmación, pero me gustaría añadir al hilo de lo que se trata en la película de Gerardo Herrero "La mujer invisible", que también nos ocurre a las mujeres que hemos pasado de los cuarenta.

No es que los hombres nos miren mal, es que ni siquiera existimos para ellos. Los que son de nuestra edad, y quizás guiados por un afán de recuperar el tiempo perdido (si es que ello es posible) y/o detenerlo de alguna forma, se deleitan (y en muchos casos, pasan a cortejarlas) admirando a las jovencitas, esas que están empezando a vivir, las que llevan menos ropa que Tarzán y menos vergüenza que la que demostró Zaplana vociferando aquello de que él estaba en política para forrarse.

Los jovencitos, o al menos más jóvenes que yo, digamos que nos ven, pero les suscitamos dos reacciones bien diferentes. O nos miran como si fuésemos alguna tía madura y respetable de la familia y nos observan con un respeto casi litúrgico... O bien nos miran con ojos libidinosos porque ven en nosostras a maduras desesperadas (sí, esas que Jolibú nos ha intentando meter por los ojos). Pero en general, una mujer mayor que ellos, digamos unos diez años más que ellos, con experiencia de la vida, con un cuerpo ya formado (y a veces algo deformado) les tira p'atrás, porque en determinadas circunstancias, pondría en evidencia su inexperiencia, su falta de autoestima, su maltrecho ego (la mayoría de los jovenzuelos actuales son así, me temo) y claro, delatar defectos frente a una mujer es una de las cosas que no deben hacerse nunca, nunca, nunca (como si en ello les fuera la vida).

Anoche mismo, después de una comida de fin de trimestre con colegas del insti, bastante regada por cierto, pude comprobar en carne propia esta teoría. Después de salir del restaurante, decidimos ir a tomar una copa a un disco-pub ruidoso y algo ahumado. Yo me mantuve algo a distancia (siempre he tenido alma de voyeur), ron con cocacola en mano, pero siguiendo el cachondeo imperante. Se me acerca un compañero de trabajo. Me dijo así, de sopetón, que las mujeres maduras tienen su aquél, y que yo le daba mucho morbo... Hombre, así en frío, con un chaval (me confesó que tenía 33 años; sí, los de Cristo, que se suele decir) con el que me cruzo muy brevemente por los pasillos del insti y con el que no me he intercambiado más de media docena de palabras en seis meses, confieso que me quedé un poco a cuadros escoceses. En su favor, diré que los efluvios alcohólicos le adornaban el rostro y le impedían coordinar la neurona que todavía estaba de guardia en su cerebro. En su contra, que antes de a mí, había estado intentando camelarse a más de la mitad de chicas que allí había congregadas. Desde la barra/barrera, las cosas se ven muy bien, ya lo dice el dicho. Y claro, había estado observando a los allí presentes, y él no era una excepción. Era poco menos que patético. Estaba sediendo de sexo y no sentía, merced a unos cuantos cubatas, rubor alguno en insinuarse a cuanta fémina se le pusiera a tiro. Le quité amablemente el brazo de mi cuello, y le dije que no estaba tan desesperada como para irme al catre con el primer gigoló que me lo propusiera.

En la media hora siguiente, se dedicó a mendigar atención a la otra mitad de las chicas a las que no había intentado todavía meter mano.

En fin, lo que hay que ver. Prefiero seguir invisible, al menos de momento para estos trotes...

lunes, 28 de julio de 2008

Larra ha quedado obsoleto




Si Larra viviera hoy en día, me temo que pasaría fácilmente a engrosar las filas del paro. O las de un psiquiátrico...




Aquella sentencia que le hizo tan famoso se ha quedado obsoleta. El "vuelva usted mañana" ya no se usa. Al menos en la administración local en la que me he presentado esta mañana para modificar unos datos personales. Ahora, lo que se estila es "¡Uys, pues no me aparecen sus datos en el ordenador!". Marditos aparatejos!

Me explico. Cuando llegué al pueblo hace un año, tuve buen cuidado de hacer cuantas gestiones administrativas en el ayuntamiento fueran necesarias para dejar constancia de que había vuelto. Así que me incribí en el censo de población (en realidad hice el cambiazo: baja en Castro del Río y alta en Yecla city), cambio de domicilio en el deeneí, y hasta a Tráfico en Murcia city fui en busca de cambio. Puestos a cambiar, vamos a cambiarlo todo por la puerta grande, sí señor!

Pues no. No todo estaba cambiado. Me llega hace unos días el papelito del impuesto de circulación. Qué sí, que vaya si se circula por estos parajes! Ciento cinco del ala... Pero me llegó, no a mi domicilio actual, no, no... sino a casa de mis padres. Bueno, eso es pecata minuta, y se puede disculpar. Lo que no tiene disculpa es que cuando he ido esta mañana a hacer la rectificación de domicilio, la señorita en cuestión me ha espetado la frasecita de marras. Que no, que no aparezco en ningún sitio. Pues de algún sitio se habrán sacado, digo yo, que en una remota de mi vida compartí espacio con mis progenitores. Y además el recibito lo habrán sacado de alguna parte, no?

Expedientes equis aparte, finalmente, la señorita me ha hecho la gestión y espero que sea para bien, como decían nuestros abuelos. Veinte siglos de civilización para nada. Inmersos como estamos en la era de las autopistas de la información, y pa'mí que algunas veces valdría más volver al carro y la mula y en vez de tantos ordenadores, el escriba o el monje amanuense de toda la vida recuperarían su prestigio perdido...

Lo dicho, Larra, ya no estás "in"!

sábado, 26 de julio de 2008

Conversaciones con mi acupuntor




Lo primero que leo en un periódico es la página del final. No sé qué interpretación psicoanalítica haría el tito Sigmund de este hecho, pero quizás pueda yo darle una explicación mucho más anodina y es que persiste en mí la costumbre desde pequeña, cuando se forjó en mí el hábito/vicio de la lectura, de leer el final de un libro (o cualquier elemento que se pueda leer) antes de comenzarlo por el principio. Impera en mí la curiosidad inocente de una mente abierta que afortunadamente sigo conservando. También puede ser que en una vida anterior hubiera sido un/a erudito/a en lengua árabe, y de ahí empezar por ese lado...


Chi lo sa? Who knows? Qui sait?


El caso es que acabo de leer algo francamente brillante en el periódico. Y precisamente en la última página. Se trata de una entrevista a una indígena de Alaska, llamada Rita Pitka, y componente del Consejo Internacional de las 13 abuelas. Y una de sus frases dice así:


"Hemos de permitirnos ser nosotros mismos; tomaos vuestro tiempo; considera y respétate a ti mismo; estate abierto y verás cómo tus necesidades se cumplen; en resumen: sé quien eres y di lo que sientas; el resto no importa."

Esto viene precisamente al hilo de lo que hablábamos mi acupuntor y yo ayer tarde, en nuestra consulta semanal. Aunque joven, es una persona sumamente sabia, que es lo que deduzco sin conocerlo mucho. Cuando ya hubo colocado las muchas agujas en la geografía de mi cuerpo, me estuvo diciendo lo importante que es mantener un equilibrio entre mente y cuerpo. Y sobre todo escuchar al propio cuerpo, que es mucho más sabio que uno mismo, que al fin y al cabo es sólo humano, y como tal imperfecto. Así, y sólo así, podremos comprendernos a nosostros mismos. Cuanto más abierta tengamos la mente, mejor podrán circular las energías del universo que al fin y al cabo son las que nos hacen funcionar.