martes, 12 de agosto de 2008

El sustituto de la neurona huida


En vista del abandono tan cruel que sufrí ayer, y como para compensar ese vacío, he salido en busca de soluciones. La verdad es que no sabía por dónde empezar a buscar un sustituto de la neurona. No tenía ni idea. Tenía que ser algo que fuera tan eficiente como ella, pero con la condición de que sirviera para algo más, una vez recuperada la "perdida". Si es que no puedo ocultar que soy pragmática, muy pragmática.
Y estando en mi tienda de informática, para comprar unos cartuchos de impresora, he tenido una iluminación súbita. No es que haya visto ningún fantasma (aunque de esos hay en abundancia sin tener que sufrir una iluminación), ni se me haya aparecido el espíritu del Gran Manitú. Ha sido algo mucho más prosaico. En realidad, ha sido una aparición light, si se puede decir así. Un cliente que estaba esperando a que lo atendieran antes que a mí, explicaba al dependiente que la tarjeta de su GPS se había averiado y quería consejo sobre su (posible) reparación. Así que he pensado que por qué no preguntar sobre precios de aparatejos de esos, más que nada para guiarme en mi periplo vacacional. Dicho y hecho. El precio me ha parecido razonable y además, no sé si es que estaba escrito, pero me iba a llevar el último ejemplar de GPS de los que había en la tienda.
Después de unas breves explicaciones sobre el manejo del "sustitutoprovisionaldelaneurona", me he ejercitado en casa para explorar un poco más sus posibilidades. Y la verdad es que, aunque reconozco que para los aparatejos electrónicos soy una negada total, me parece asequible a mi incultura en materia de gadgets. Y todo eso sin la neurona, que a estas alturas ya estará rodeada de verde exultante, riachuelos claros, bosques centenarios, y pueblecitos de ensueño...
Aysssss.... cuando la pille...

No hay comentarios: