jueves, 26 de marzo de 2009

El monstruo y los monstruos


Estos días se está destapando la caja de los horrores en Austria y es que el juicio por el llamado "monstruo de Amstetten" ha comenzado. Las imágenes que de él se han podido ver en la tele, a pesar de su insistencia en ocultar su rostro con un archivador lo muestran impasible, incluso altanero. Ha declarado con voz tranquila, demasiado tranquila para aquellos que se enteraron horrorizados de las torturas a que tenía sometida a su hija en aquel sótano lúgubre durante tantos años. Violación continuada, secuestro, incesto y amenazas. Tales son las acusaciones a las que se enfrenta a sus 73 años. Y ahora acaba de reconocer que uno de los bebés que su hija dio a luz en aquel infame lugar no recibió los cuidados que necesitó al nacer y que lo dejó morir por no "destapar el pastel" de sus fechorías retorcidas. Durante todo esos años, nada menos que veinticuatro, hizo creer a todos que su hija se había metido en una secta. Con toda naturalidad, "adoptó" a tres de sus propios hijos-nietos (según él mismo a reconocido, los que lloraban menos), obligando a cada vez a su hija a redactar un escrito mediante el cual explicaba que no podía hacerse cargo de sus cuidados.

Al parecer, el citado individuo echa las culpas de sus actos al hecho de que nunca se sintió amado por su madre, que lo maltrataba y menospreciaba constantemente. La hija ha declarado a través de más de once horas de video que han bastado para desmontar la estrategia del abogado defensor, que pretendía eludir la cadena perpetua del acusado. Fritzl se ha desmoronado escuchando las declaraciones de su hija. No podía ser de otra manera.

Además de las lindezas con que la prensa seria y la más exhibicionista nos ha deleitado desde el momento en que se hicieron públicos los detalles de tan macabro hallazgo, se ha sabido que allá por los sesenta, a este individuo se le arrestó en varias ocasiones por exhibicionismo, violación e intento de violación. Toda una joyita. Fue condenado a dos años de cárcel. Su mujer, con la que se casó cuando ésta tenía apenas 17, sigue por aquellos entonces a su lado y hasta el día de hoy. Otro de los misterios dignos del cuarto milenio de Iker.

Lo que más me llama la atención en todo este circo mediático no es la magnitud del horror vivido por esta mujer y sus hijos, ni siquiera, que ya es decir, la actitud desafiante del tipejo este. Lo que me deja completamente espantada es la actitud de determinados medios de comunicación amarillistas (como el británico The Sun) que pretenden seguir torturando a esta pobre víctima a la que le han robado 24 años de su vida, la libertad con que nace todo ser humano, a la que no le han dejado elegir si quería o no tener hijos, a la que le han cercenado el derecho a decidir sobre su propia vida, con publicar no sólo su paradero actual (supuestamente, ha cambiado de domicilio y ha adoptado una nueva identidad) sino su aspecto físico con fotos a toda portada. Una vergüenza.

Déjenla tranquila. No la hagan doblemente víctima. No os pongáis a la altura de este monstruo, siendo vosotros también lo peor.

domingo, 15 de marzo de 2009

Ser o no ser (Internet) y tener o no tener (Feisbuc)

Hay que ver lo que con un simple par de clicks se puede conseguir. Tanto, tanto, que Internet, y más concretamente Facebook te dirán más de ti o de tu portera, o de tu carnicero que cualquier detective tradicional. Y de esto precisamente es de lo que se quejan los émulos de James Bond. Así que como bien dice el dicho, "si no puedes con tu enemigo, únete a él". Y eso es lo que han hecho los detectives. Han arriconado las lupas y las viejas cámaras de fotos y se han arremangado frente a la pantalla del ordenador.

Y es que algo así como el 95% de nuestras informaciones personales ya están en Internet. Obviamente, no en plan escaparate, pero alguien con unos pocos conocimientos de informática avanzada podría obtenerlos sin demasiados problemas. Lo cual no deja de ser altamente inquietante. Se pueden conocer los datos personales del mandamás de cualquier empresa, se puede identificar un número de teléfono llamando al nuestro con sólo teclear ese número en varias webs de "guía telefónica inversa". Tampoco hay que hacer interminables colas para saber los datos de un inmueble en el que uno esté interesado. Que te interesa leer el BOE en todas sus formas autonómicas...? Pues nada, a teclear la dirección y en menos de un segundo, lo tienes todo, todo y todo, que diría la niña del anuncio. Todo (o casi) está en la red de redes. Si a eso le añadimos un buen GPS en una mano (el modelo "Tracking", para seguir a esposos/as infieles) y el IPhone en la otra, sería bastante improbable que a los detectives se les escapara algún detalle, por nimio que éste sea.

Así que la ecuación sería que quien no está de alguna forma en Internet, no existe. Yo existo también, conste, y desde hace unos meses, también tengo un perfil en el "Feisbuc". De hecho, cuando empiezan a buscar a alguien, los detectives consultan en primer lugar el "Feisbuc". Es el primer paso. Ahí, la gran mayoría de la gente cuenta de alguna manera su vida. Y lo realmente extraordinario es que la gente (al menos, la que yo conozco) no miente. Sus datos son muy exactos. Y además, la gran mayoría, entre los cuales me incluyo, expone fotos de momentos más o menos personales. El quid de la cuestión sería tener cuidadín con quien acepta uno. No basta con que fulanito o menganita sea amigo de un amigo de un amigo. Con un poco de sentido común, se puede salvaguardar la privacidad deseada. Y sobre todo no porque un tipo con pintas de Brad Pitt (o de Angelina Jolie, por poner un ejemplo de cada sexo) y un curriculum de ensueño nos pida ser amigo nuestro, lo vamos a incluimos en nuestra intimidad.

Un par de libritos a tener muy en cuenta sobre las redes sociales y escritos por Kevin Mitnick "The art of deception" y "The art of intrusion" (están traducidos al español). Son divertidos, didácticos e instructivos (si no se lo toma uno muy a la tremenda).

sábado, 14 de marzo de 2009

Hommage à Alain Bashung

Alain Bashung est mort aujourd'hui, des suites d'une grave maladie. Il va sûrement offrir quelques concerts gratuits là où il sera. Quelle chance!

lunes, 9 de marzo de 2009

Que otro me haga los deberes...

Que yo sepa, la cultura, los conocimientos ni la inteligencia se pueden comprar con dinero. Y mucho menos en tiempos de crisis. Esto viene a cuento de que ha salido una página de Internet en nuestro país vecino Francia, llamada literalmente "hazme los deberes". Ha durado veinticuatro horas. Es decir que las autoridades educativas competentes la han cerrado nada más salir a la luz por considerar que, no solamente atenta contra la labor de los docentes, sino que no beneficia en nada a los que están en el proceso de aprendizaje. Mientras, por estos lares, todavía (y cada vez más gordos en clientes, en lectores y en operaciones) disponemos del "rincón del vago". País de catetos.

En cualquier caso, el cierre de esta web ha evitado las perspectivas funestas que habría reforzado, ha evitado también más si cabe el fracaso escolar y pedagógico para un número importante de "jóvenes" consumidores. El mecanismo no era gratuito (se tenían que desembolsar entre 5 y 30 euros por "servicio"). El propio ministerio había lanzado la voz de alarma el día antes de su estreno. Las autoridades se pusieron en contacto con el creador de la página y le había conminado a su cierre, apenas 24 horas después de su estreno. En tan sólo 24 horas había tenido un movimiento de más de 80.000 visitas. Claro, así las cosas, el creador de la página web se frotaba las manos de felicidad. Pero, como decimos por aquí, su gozo en un pozo. Se le ha helado la sonrisa en los labios y se le ha convertido en rictus de decepción. De hecho, si uno se mete en la página de http://www.faismesdevoirs.com/ se topa con una breves disculpas por el cierre sorpresivo de la web. Por parte del ministerio, las declaraciones han sido muy claras: "el mejor sitio para ser educado y para la corrección de los deberes correspondientes, es sin lugar a dudas el centro escolar. Y desde el ministerio, no se anima de ninguna manera aquellos dispositivos que además cobran a cambio de "hacer" los deberes de nadie".

Por otra parte, y como anécdota, me gustaría reseñar que en la susodicha nota de disculpa para los internautas interesados en estos "servicios" hay varias faltas de ortografía en apenas una docena de líneas escritas. Creo que sobran comentarios al respecto. Personalmente, creo que no contrataría a nadie que tuviera unas ideas como éstas y segundo, mucho menos que después de tenerlas se echara atrás.

Por otra parte, aquellos que cultivan esos valores (valores?) de vaguismo extremo, de individualismo y de dinero fácil (bueno, ahora con la crisis, esto último se ha venido abajo de forma estrepitosa) se van a ver entre las cuerdas. Así que quiero creer que es uno más en los signos que nos señalan que los tiempos (en todos los sentidos) están cambiando, mal que les pese a unos cuantos que desearían que los tiempos de pelotazos de todo tipo siguieran.

Volviendo al tema del post, me temo que por aquí algunos van a tener que ponerse seriamente a estudiar, a hacer sus deberes y a empezar a ser responsables. Los profesores no somos tontos y olemos a la legua aquellos trabajos que no son originales, que han sido copiados de antiguos alumnnos, o como en mi caso, que han sido pasado por el pasapurés de los programas informáticos de traducciones, que más que traducir, asesinan con nocturnidad y alevosía los textos. Y no hace falta ser un Sherlock Holmes para ello. Basta con conocer un poco a los alumnos y saber el comportamiento que tienen en el aula. De hecho desconfío totalmente de aquellos que en el aula están siempre en Babia, no dan palo al agua y sin embargo me presentan ejercicios escritos de cinco estrellas.

A estas alturas, dentro de nada asistiremos a la apertura de webs del tipo http://www.apruebotuselectividad.%20com/ o bien http://www.hagolacarreraporti.com/. No me extrañaría.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Miraflores de la Sierra

Este próximo finde, lo pasaré en Miraflores de la Sierra. Espero divertirme y descansar...

lunes, 23 de febrero de 2009

"Erin Brockovich" revisitada


Este finde he estado en Madrid. Como ya quedé escarmentada hace unos meses sobre ir allí en coche, sobre todo los viernes tarde, tomé, una vez más el tren, que al fin y al cabo es razonable en precio, ecológico y sobre todo me permite hacer una mini-siesta entre Villena y Albacete. Pero es que además, en el precio se incluye el visionado de una película más o menos reciente. He visto ya algunas de desigual fortuna, fácilmente olvidables. La del viernes fue una cinta que si bien en un principio no me entusiamaba en demasía terminó por atrapar toda mi atención, tanto que pasé de siesta.
La película en cuestión es de las últimas de George Clooney, llamada "Michael Clayton", en la línea del "Erin Brockovich" del título. Y me ha gustado ésta tanto como aquella. Y mucho.
Partimos de la base que Clooney ya dejó hace tiempo de interpretar papeles de galán sin más. Desde hace ya unos cuantos años, se ha embarcado en proyectos comprometidos y políticamente incorrectos. Asociado con Soderbergh, ademas del papel protagonista, se atreve (y no por primera vez) en la producción, además de con Sydney Pollack, que también tiene un papel relevante en la historia. De hecho es precisamente gracias a que se han hecho cargo de esta parte de la película que ésta ha podido ver la luz.
Se trata de una película compleja. Y es que en la primera media hora no me enteré de mucho, tanta es la presencia de los flashback y la sucesión de escenas con diálogos en clave, al menos en una primera impresión. Pero esa primera y espesa impresión (que en el fondo no es sino la representación de la complejidad del ser humano metaforizada) da pronto paso a un guión perfectamente hilvanado que gira en torno a una trama de mercantilismo hipócrita con tintes de lucha de poderes en la altas esferas ultracapitalistas. El Michael del título es un abogado que trabaja para una de las firmas más importantes de Nueva York. Divorciado, con deudas de juego dificilmente reembolsables y con un hijo demasiado despierto para su joven edad. Frente a ese vacío existencial, responde a la llamada de desesperación de un amigo y socio que sufre un brote maniaco-depresivo en plena vista para la preparación de un juicio. A partir de ese momento, su vida correrá peligro ya que sin saberlo se ha metido en las fauces de una todapoderosa multinacional agroquímica que amenaza con provocar miles de muertes a causa de un fertilizante comercializado y dispuesta a todo para silenciar a las víctimas. A partir de ahí, el director, Tony Gilroy, rodeado de excelentes profesionales para la ocasión, consigue tenerte agarrado a tu butaca para que no pierdas comba de las escenas de la última media hora que te roba literalmente el aliento. Y ese es precisamente el momento en que el flashback le da sentido a todos los interrogantes que antes te hacías. Las escenas que parecían piezas de un puzzle diabólico e incomprensible cobran todo su sentido y compruebas lo exquisitamente armado del guión.
Los actores, principales y secundarios, están sencillamente perfectos: Tilda Swinton, Tom Wilkinson, Sydney Pollack. Y por supuesto Clooney, lejos de su supuesto glamour de vendedor de máquinas de café. Encarna a la perfección el papel de un abogado perdedor en muchos aspectos de su vida, acostumbrado a barrer la basura de sus jefes, de desviar la atención cuando así lo requiere el guión de los ejecutivos sin escrúpulos, pero cuya conciencia se va a ver sacudida frente a la injusticia de unas víctimas indefensas (David contra Goliat), el dolor de la pérdida de un amigo supuestamente "suicidado" y la amenaza de verse él mismo "liquidado" bajo las órdenes de una atormentada ejecutiva que representa a la multinacional. La escena final es de las más expresivas que he presenciado en años, a base de un duelo interpretativo y dialéctico de los de antología.
La película es la prueba fehaciente de que Hollywood es capaz de filmar historias que sin incluir en sus guiones peleas, efectos especiales, y ni siquiera sexo, llegan a ser pequeñas obras de arte de una eficacia sin parangón. Ni siquiera hay buenos y malos. En definitiva, una película comprometida en medio de las burradas comerciales que tienen como objetivo sedar nuestro sentido crítico y gustar a las masas incultas y lobotomizadas.

jueves, 19 de febrero de 2009

La historia se repite (si es que no aprendemos)

Hace unos días, el mundo financiero del mundo mundial se despertaba (de nuevo; y no acabamos de vivir al borde del infarto) con un nuevo (nuevo?) escándalo. En la Tejas de Bush, se ha armado la gorda al irrumpir los policías en la sede principal de la Stanford Financial Group en Houston (tenemos un problema?). Su propietario, un tipo supermillonario llamado Standord, y que a día de hoy está en paradero desconocido (probablemente tostándose al sol, en una playa paradisiaca de por esos mundos de dios) ha sido formalmente acusado de fraude por el todopoderoso FBI y por la comisión estatal financiera que ya ha dado orden de congelar sus cuentas. Se le acusa (y tras el caso Madoff, este parece ser un calco del mismo) de timar a miles de personas que en sud invirtieron fondos por valor de más de ocho mil millones de dólares. Glups y reglups... Es que no me puedo imaginar siquiera todo ese dinero junto... Y es que el desaparecido les prometió que conseguirían unos rendimientos muy superiores a lo habitual. En realidad, y como ya he apuntado antes, se trata de un sistema piramidal de los de toda la vida en el cual los nuevos inversores pagaban los intereses de sus predecesores. El susodicho Stanford dijo que el dinero se encontraba en una banca situada en un paraíso fiscal como no podría ser de otro modo; concretamente en la isla de Antigua, en pleno Caribe. Otra cosa es que realmente se encuentre allí. De hecho la comisión de investigación considera que es muy improbable, casi imposible. Y es que la gente no escarmienta. El dicho aquél que reza: "no se atan perros con longanizas" es una vez más muy cierto. El tipo en cuestión ofrecía a los incautos inversores intereses para sus depósitos del orden del 8 al 10%... Esta entidad de timo fino dispone al parecer (o al menos hasta que el cabeza visible se puso en el punto de mira del FBI) de 30 sucursales sólo en Estados-Unidos y más de 30.000 clientes. El minúsculo aeropuesto de Antigua está recibiendo más visitantes que nunca dispuestos a recuperar lo invertido, si es que es cierto que esté allí. Cada cliente había invertido una media de 100000 dólares, que no es moco de pavo. El banco en cuestión se está haciendo el sueco y ha decretado una suspensión de todos los reintegros durante los dos próximos meses. Para ver de poner algo de orden en estos desaguisados, se han puesto las pilas más de 5000 abogados de 35 despachos de abogados de nuestra capital del reino para defender en sus pleitos a más de 3 millones de personas víctimas de fraudes del anteriormente citado Madoff.

Y es que el mundo de la pasta gansa está pasando sus horas más bajas. No hace tanto, recuerdo que un trabajador (Jérôme Kerviel) de uno de los bancos más importantes de nuestra vecina Francia era detenido por haber "timado" unos chorrocientos millones de euros (Société Générale). Poco tiempo después, el gobierno francés salía al socorro de este banco que si no hubiera recibido esas "tiritas" en forma de millones, hoy no existiría. El gobierno británico no le va tampoco a la zaga salvando el culo a los banqueros que se han excedido en otorgar a la ligera créditos sin ningún pudor a cualquiera que traspasara las puertas de sus oficinas.

Y es que los tipos de interés de un 8 ó 10% eran realmente increíbles, teniendo en cuenta que el ritmo de la bolsa mundial sólo aumentaba de un 4%. Y eso en periodos de crecimiento y de bonanza de los mercados. El Madoff y el tejano sólo timaron a los más cándidos o los más ciegos. Repito, nadie da duros a pesetas. No cabe lamentarse y llorar por estos "pobres" incautos. Han sido timadas con todas las de la ley por su avaricia y su soberbia. Son unas pobres víctimas de ellas mismas. Intuyo que la gran mayoría sabía que aquello no podía ser muy legal, teniendo en cuenta la evolución del mercado de valores. Y por ello, no les tengo ninguna lástima. Esta historia es como una fábula: el que mucho abarca poco aprieta. Y también: la avaricia rompe el saco.

Lo único que me sorprende realmente, y ya lo comenté cuando Madoff, es que haya durado tanto tiempo. Ya lo decía Chateaubriand: "Hay que mostrarse ahorrador en el desprecio, tal es el número de necesitados". Los gobiernos no han terminado de entender que los banqueros son unos inútiles, que están donde están gracias a sus relaciones personales y cuya incapacidad indiscutible convierte los fracasos en cosa automática.