domingo, 4 de octubre de 2009

El cuchillo en el aire

Me permitirá el director detenido que me inspire en el título de su magnífica película "El cuchillo en el agua" para ponerle nombre a mi post de hoy. Y es que Polanski está tristemente de actualidad, y no precisamente por alguno de sus multitudinarios estrenos.


Se trata de un asunto de abuso de menores de hace más de treinta años el que ha hecho saltar todas las alarmas policiales y sociales, precisamente en un país en el que este tipo de delitos no prescriben. El director llegó a Zúrich hace unos días para asistir a la entrega de un premio honorífico en el transcurso del festival de cine de esa ciudad. En estos momentos se encuentra en detención preventiva a la espera de su extradición a las autoridades estaounidenses, que es donde se cometió el supuesto delito de abuso de menores y violación. En estos momentos, las autoridades deben investigar si Polanski puede ser extraditado. Como es costumbre en ese país transalpino, el secretismo se ha dejado sentir desde que la noticia se dio a conocer. Y disponen sólo de 40 días para determinar si la extradición se hace oficial. Tanto las autoridades francesas como las polacas, países que otorgaron a Polanski la doble nacionalidad han pedido oficialmente la puesta en libertad del director.

En el 77, se declaró culpable de haber mantenido relaciones sexuales con la menor, que en aquella época tenía apenas 13 años. Y fue condenado a mes y medio de cárcel. Posteriormente, los abogados de las partes implicadas habían llegado a un acuerdo que nunca se pudo aplicar, porque al día siguiente, Polanski cogió un avión y dejó para siempre jamás los EE.UU. para instalarse en Europa de forma permanente.

Bueno, hasta aquí podría considerarse un caso normal de justicia a destiempo. Pero se me ocurren varios otros comentarios de índole más político que judicial... o más ideológico, tal vez. Se me ocurre que los EEUU han ostentado en numerosas ocasiones su "doble rasero" para enfrentarse a conflictos (inter)nacionales. Un ejemplo claro es la guerra de Irak (más de un millón y medio de muertos desde la invasión y posterior derrocamiento de Sadam) y el otro lado de la moneda es el puritanismo hipócrita de que hacen gala en demasiados aspectos de su vida cotidiana. En realidad, les molesta más el tema sexual del caso de Polanski que la sangre de inocentes que mancha tierras iraquíes cada día, cada hora, cada minuto. De hecho, por eso Polanzki puso los pies en polvorosa en cuanto supo lo que se le venía encima. Yo habría hecho lo mismo. Y el caso suizo, no es sino el fiel reflejo de lo que el servilismo a través de "favores" es capaz de conseguir. El país helvético ha pasado de discreta nación neutral a centro de la polémica y se está ganando a pulso el descontento de más de uno. Primero fue la detención de un hijo de Gaddafi por haber saqueado la habitación de un hotel donde estaba alojado. Libia contestó con la detención a su vez de ciudadanos suizos, sin motivo aparente. Finalmente, la diplomacia suiza tuvo que pedir disculpas al padre. Ahora que los EEUU no le vana la zaga. Ajustician alegremente a decenas de condenados en sus cárceles, donde "residen" curiosamente una mayoría de... minorías: negros, latinos e indios que suman un total de ¡tres millones de personas!
Y mientras tanto, Bush y sus "amiguitos" (Rice, Powell, Rumsfield, Cheney... y un largo etcétera) y los verdaderos culpables de crímenes contra la humanidad, se han jubilado tranquilamente, y pasan de largo por los tribunales de La Haya. Por otro lado, y volviendo a Suiza, todo el mundo sabe lo que se cuece entre sus muy selectas fronteras: ex-dictadores, oligarcas, mafiosos y demás parásitos del planeta residen de forma permanente allí, sin temor a que los trinque esa famosa señora de ojos vendados. Claro, mientras dejen en las cajas fuertes de sus bancos buenos millones de dólares... para qué meternos en follones? Los funcionarios de Berna que han dado la orden de arresto han hecho prueba de una estúpidez y una incompetencia dignas de un episodio de Mortadelo y Filemón. Digamos que creo que les ha dado la pataleta sobre las presiones que Washington ejerce sobre los bancos suizos para que relajen el tan traído tema del secreto bancario. Tú me presionas, yo detengo a un famoso director que tú buscas. Así, tú dejas de presionarme y el secreto bancario sigue siendo secreto. Así de simple, así de retorcido. Además es muy, pero que muy curioso que Suiza haya sido borrada de la ominosa lista de paraísos fiscales hace muy, pero que muy poquito... Esto apesta, que diría Rajoy...

Además, el asunto me recuerda cierta novela, que luego fue adaptada por el maestro Kubrick. "Lolita"... se acuerdan? Pues es más o menos lo mismo, salvo que hace cincuenta años, cuando Nabokov publicó su novela, nadie habló de meterlo en la cárcel.

No niego que sea un asunto delicado. Y es que los tiempos han cambiado. Se puede estar a favor o en contra de sus actos, pero hay que vivir con el tiempo que nos ha tocado. El respeto a las personas es primordial, aun condicionado por los usos y costumbres. Hubo en su día una denuncia de los padres de la menor y Polanski confesó. Actualmente la víctima ha perdonado a su agresor, lo cual es loable, en mi humilde opinión. Lo que me resulta vergonzoso es que hayan detenido al director y que se hayan arrodillado servilmente delante de Gaddafi. Suiza, país ejemplar!

Sólo espero que la gente recupere el sentido común, que como se suele decir es el menos común de los sentidos, y las aguas vuelvan a su cauce. Pues eso, que liberen cuanto antes a Polanski y siga haciendo obras maestras como el Pianista, Tess, Repulsión...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Cuando la identidad es anulada


La audiencia nacional ha rechazado hoy, en el curso de un proceso que se sigue por un asunto de muyahidines entrenados en Iraq, el testimonio de una mujer islámica por negarse ésta a declarar a rostro descubierto. La mujer lleva el tristemente famoso "burqa" que cubre casi por completo el cuerpo de las mujeres sometidas a las estrictas (y machistas) leyes del Corán. El magistrado ha declarado que sin ver el rostro de la mujer, no puede detectar si ésta miente o si alguna de las preguntas le causan sorpresa. Está claro que las creencias religiosas de ningún ser humano pueder impedir que la justicia siga su curso, ni están precisamente por encima de la ley civil. Lo paradójico del caso es que en una primera declaración ante el juez Garzón, la mujer lo hizo totalmente cubierta por el burqa. Finalmente, la mujer ha accedido adeclarar el próximo lunes con el rostro descubierto (la noticia menciona qué parte de su anatomía mostrará la mujer: "por debajo de las cejas y por encima del mentón"), eso sí, sin cámaras y sin público. Todo de lo más "natural" del mundo, teniendo en cuenta que si en alguna rara ocasión se ha llamado a declarar a una monja, ésta lo ha hecho con el rostro descubierto, aún siendo de clausura. Es una forma de garantizar el valor de las declaraciones y constatar las expresiones que muestra durante la misma.


Así las cosas, recuerdo que no hace mucho también saltó a la palestra una polémica similar en Francia. Resulta que en el país vecino se está tratando en el Parlamento el tema del burqa y una propuesta que se está debatiendo versa sobre la prohibición o no de llevar dicha prenda de "vestir" (es un decir) por parte de las mujeres musulmanas. Y el quid de la cuestión es dilucidar si es una imposición o si las mujeres se lo ponen libremente. Recordemos que el país vecino es laico a todos los efectos desde hace siglos. Una de las secretarias de estado francesa ha declarado que si se llega al convencimiento de que esta prenda constituye una obligación, se apruebará una ley que lo impida, al menos en territorio galo. Según esta misma secretaria de estado, el burqa "es un especie de ataud que mata las libertades fundamentales de la mujer, además de un signo de instrumentalización político del Islam". Sin embargo, algunas voces se elevan a nivel oficial en contra de cualquier modificación de las prohibiciones ya vigentes. A saber: ya está vedado llevar el velo en determinados ambientes como por ejemplo en las instalaciones de las diferentes administraciones y servicios públicos así como en los centros educativos. Esto último llevó al gobierno de entonces a enfrentarse abiertamente a buena parte de la comunidad islámica que vive en suelo francés. En estos momentos, el difícil equilibrio está a punto de romperse. Una portazoz de los socialistas franceses aboga por facilitar en primera instancia la integración de esas comunidades antes de que prohibirles nada.


He tenido en determinados momentos de mi carrera educativa a alumnas musulmanas que llevaban el hiyab (el tradicional pañuelo que cubre la cabeza) y para mí no ha supuesto inconveniente alguno a la hora de desarrollar mi labor. Pero tengo especial aprensión para aquellas indumentarias que cubren por completo a las mujeres. El burqa me parece un atentado contra la libertad de las mujeres. Da igual que los vendan de colores y texturas variados. Da igual que los diseños se hayan modernizado (modernizado?). Da igual que se trate de Iraq, de Afganistán o de cualquier otro país. Da igual que se trate de mujeres que viven en Occidente o en sus países de origen. Acaso no se han enterado estos individuos que obligan a sus mujeres e hijas a llevar esta cárcel portátil que los tiempos están cambiando, de hecho han cambiado en muchos aspectos ya en la sociedad y desde hace ya decenios? Precisamente las mujeres, que no hace tanto se sometían a la voluntad de sus maridos en Europa, ya se han rebelado y mandan a paseo a aquellos que les sugieren siquiera que no lleven tal o cual prenda o que rebajen sus colorines de maquillaje. Se trata de una cuestión de evolución de los derechos de las mujeres y de alcanzar una igualdad real en todo el planeta en cuestión de derechos básicos.


Y es por eso por lo que Europa se está volviendo cada vez más laica. Ya se conoce muy bien la relación directa entre religión y represión de la mujer. Recordemos que tristemente la mujer sufre la ablación del clítoris sólo porque el hombre le niega el goce sexual. Puro egoísmo basado en cuestiones de fanatismos y una supuesta superioridad de éste sobre aquella. Se supone que un estado laico es aquél que separa la religión del estado, y si nos atenemos a la imagen de la justicia como esa dama con los ojos vendados, se debería reconocer pues que no existe ningún culto religioso oficial ante los tribunales de justicia.


Dejando aparte la polémica situación de la enseñanza católica en las escuelas españolas y las actuales relaciones de amor-odio entre el gobierno y la iglesia, cabe mencionar que Francia es el único país de Occidente que nombra a obispos católicos en algunas de sus regiones, mediante un concordato. En las escuelas de esas regiones, se imparten clases de religión católica, judía y protestante de forma obligatoria. En estos casos, los alumnos de confesión musulmana deben pedir una dispensa para no asistir a esas clases. ¿Nos suena de algo esto? Paradojas en un país, que como decía, es laico y oficialmente no confesional. Y además todos los gastos derivados de la enseñanza de religión corren, como no, a cargo del contribuyente galo. La laicidad consiste a tolerar la práctica de una religión, sea cual sea, pero sin dejar de respetar los derechos universales del ser humano y el respecto de los principios fundamentales de cualquier estado, sea cual sea su sistema político. Primero se atiende a las leyes y luego se puede practicar la religión que nos dicte la conciencia: judíos, ortodoxos, católicos-apostólicos-romanos, testigos de Jehová, raelianos, budistas, maoístas o adoradores de la coliflor cósmica. Y francamente, creo que el hecho de llevar un burqa esta en contradicción con unos mínimos principios democráticos. Por lo tanto, debe ser prohibido. No se les está pidiendo que se desnuden; sólo que se les pueda ver la cara. Mostrar el rostro es menos problemático que pasar por un arco de detección en un aeropuerto, por ejemplo, y nadie se ha quejado de esto último. De hecho, para el común de los mortales es algo que no se entiende. Porque nuestro rostro es nuestra identidad. Recuerdo que hace unos meses, otra noticia controvertida saltó a los informativos cuando un alcande francés se negó a casar a una pareja porque la novia llevaba burqa y el marido se oponía a que ella mostrara su cara. La boda terminó como el rosario de la aurora, con el alcalde denunciado por el marido y el alcalde denunció al marido por intento de fraude, al no poder identificar a la novia como la persona con la que pretendía casar el novio. ¿Qué hacen estas mujeres cuando se desplazan y deben identificarse? Intentar siquiera normalizar un aspecto de una cultura/religión que choca con determinados aspectos democráticos de países occidentales es algo ilógico. Nunca podremos ver como normal este tipo de "vestimenta". Probad a ver qué ocurriría si a un hombre le ponen un turbante, se emboza el rostro y sale a la calle. ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que lo detuvieran? Si se dejara expresar libremente (cosa que en estos momentos es pura ciencia-ficción) a todas esas mujeres, probablemente dirían que se asfixian bajo esos ropajes. Y conste que los ropajes, y en concreto el burqa no representa sino la punta del iceberg que asoma de otros problemas mucho más graves de atropello descarnado de sus propios derechos básicos como seres humanos y por supuesto como mujeres.

La integración en un país cualquiera pasa por la voluntad de comprenser su identidad, sus usos y costumbres y de compartir los valores comunes amén de respetarlos. Las religiones siguen siendo el opio del pueblo, unos reductos retrógrados de imposiciones milenarias y de fanatismos sinsentidos que sólo buscan imponer unos dogmas trasnochados. Recordemos no hace mucho las declaración de Nazinger en África sobre el preservativo y el SIDA.
Mientras la mujer no pueda vivir de su propio trabajo, se vea obligada a depender de su familia, de su marido o de un padre dominador, no le será posible huir de su entorno opresor. Muchas se dejan manipular por las promesas o los espejismos que le cuenten al oído, lo cual revela un déficit cultural e intelectual. Por eso, la educación juega a quí un papel de importancia capital. Claro que esos talibanes se cuidan muy mucho de que sus mujeres tengan acceso a la cultura.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El enemigo cobarde

He aguantado fríamente los menosprecios, las descalificaciones y hasta los insultos como si fuese otra persona la ofendida. En este momento, lo que más desarma y saca de quicio al ofensor es comprobar que sus ponzoñosas palabras, sus desplantes y sus maldades dejan completamente indiferente a quien pretende ofender, humillar, angustiar...

He encontrado la entereza suficiente para mantener el tipo, como queriendo decir "Eres un pobre ser desesperado que necesita hacer daño, pero no tienes el menor poder sobre mí". Y pienso esto mientras ese ser pretende hundirme y descargar sobre mí toda la saña de que es capaz. Es la estrategia psicológica más poderosa que conozco. Pero yo me mantengo firme y sobre todo, con la cabeza fría. No me convierto en nuevo espectador, que es lo que pretende, del triste y lamentable espectáculo de quien sólo sabe echar mierda por su boca. Porque todas sus razones, todos sus argumentos (si es que los tiene, que lo dudo), todas sus actitudes de intento de desestabilizarme son eso, pura mierda. Él espera que le responda con la misma basura dialéctica
que él está acostumbrado a utilizar. Y es que tengo un buen entrenamiento en autocontrol, en el dominio de mí misma. Y no voy a emitir un solo juicio, ni una sola respuesta. O mejor dicho, mi única respuesta es el silencio. Sólo así sabrá este ser que soy fuerte, poderosa e invulnerable.
Si esa es la opinión que te has formado de mí, la forma en que me ves y la valoración que merezco de ti, yo te respeto, y respeto tu derecho a opinar de mí lo que te plazca, pero no voy a emitir ningún juicio sobre la forma en que te comportas conmigo. Cada cual es dueño de sus actos, y lo que hacemos, todo, tiene sus consecuencias. Las personas que viven para criticar las conductas de los demás, jamás se equivocan y dificilmente piden disculpas, necesitan destacar lo negativo de las personas que tienen más a mano, para así ignorar sus propios defectos, limitaciones y miserias humanas, que no son pocas. Cuando alguien se pasa la vida recalcando y subrayando los defectos del prójimo, no encuentra jamás tiempo para echar un simple vistazo sobre sus propios defectos. Piensa que ocupándose en poner verde al prójimo y dejando en la trastienda sus miserias, nadie se percatará de que es tan humano y digno de conmiseración como cualquiera.
Hay que saber desenmascarar la falsa fortaleza, aquella que presume de su poder basado en la violencia, en este caso, violencia de palabra, pues como decía Napoleón, "entre las dos potencias, la que al final sale vencedora no es la fuerza, sino la inteligencia".
A buen entendedor, pocas palabras bastan.

lunes, 7 de septiembre de 2009

El Gran Primo está cansado


Ya está en marcha. Y van once. Los españoles ostentamos el dudoso honor de ser los únicos del mundo mundial que mantienen ininterrumpidamente desde 1999 el programa de telerrealidad y experimentación sociopsicológica más mediatizado del planeta. Doce participantes viven durante tres meses en una casa sin contacto con el exterior y bajo la constante mirada de docenas de cámaras.

Pero esto es como todo, que lo mucho (y repetitivo) termina cansando. Y los Británicos se han cansado. Ya es oficial. Para sus muy numerosos fans, el Gran Primo británico llega a su fin. Será que los hijos de la Gran Bretaña ya se han dado cuenta de que exprimir hasta límites insospechados una misma fórmula televisiva, por muchas innovaciones que les añadan, termina por aburrir. Aún a los británicos.

También para sus (asimismo numerosos) detractores, este show de telebasura constituye el summun del encefalograma plano de los programas de entretenimiento, mediante la explotación del voyeurismo del espectador. En cualquier caso, este formato televisivo que ha sido aprovechado en más de 70 países del planeta constituye sin ningún género de duda un hito en la historia de la televisión. Jan de Moll, cabeza visible de la productora Endemol, ya tiene callos en las manos de habérselas frotado durante todo este tiempo con los derechos que se ha ido embolsando.

Al anunciar Channel 4 que a partir del verano de 2010, y tras diez ediciones, la cadena no renovaría el contrato, los Británicos han reaccionado con sorpresa. Atrás quedarían ediciones del programa marcadas por actuaciones de dudoso gusto (léase la vida y muerte de Jade Goody, una británica soez, inculta y xenófoba -insultó gravemente a una concursante indú-, que con su comportamiento casi provoca un incidente diplomático con la India y casi deja en la calle a los mandamases de la cadena), la presencia de una monja lesbiana, un transexual (este recurso también lo utilizaron los de aquí), un concursante que padecía la enfermedad de Tourette (El ST comienza en la infancia y la adolescencia con la emisión involuntaria de movimientos repetidos y de sonidos vocálicos y fónicos -incluso palabras soeces o frases inapropiadas-, llamados tics) y polémicas varias post-paso por la casa. Todo por el circo mediático. Y es que las cifras cantan, como diría aquél. Han pasado de ocho millones de telespectadores en 2002 a poco más de dos millones en la presente edición que acaba de terminar. Al igual que aquí todo estos "personajes" han acaparado la atención de un público ávido de morbo y polémica.

Los Británicos se lo han pensado mejor y están apostando por fórmulas televisivas menos agresivas y sobre todo menos onerosas. Porque hablando de costes, cabe comentar el importe que pagan las cadenas televisivas de media por los derechos de emisión: alrededor de 70 millones de euros, que no es moco de pavo, como se suele decir. Con todo ese montón de dinero, se pueden producir muchas series y documentales de esos que tanto gustan a los de la Pérfida Albión.

En lo que a mí respecta, recuerdo no sin cierta lejanía que allá en el 99, cuando se empezó a emitir el programa, tuve alguna curiosidad, para qué mentir, en ver qué era aquello que tanto revuelo estaba armando. Y creo que aguanté dos o tres crónicas del mismo. Porque para ver discusiones de verdulera, basta con salir a la calle o presenciar cualquier conversación de patio de vecina. Me pareció soberanamente aburrido. De hecho, eran mis alumnos de entonces los que de vez en cuando me comentaban las "nominaciones" y aquellas frases antológicas de "la pierna encima" y demás gilipolleces. Desde entonces, huyo como de la peste de cualquier asomo de música machacona y ojo metido en un objetivo de cámara. Y al menos de esto me alegro por los británicos.

A ver cuánto más aguantarán los de la piel de toro.

domingo, 30 de agosto de 2009

Perdido en el inconsciente


Perturbadora. Ese es el adjetivo que le pondría a la película que vi anoche. Hacía tiempo que me habían hablado de ella y tiempo también que la tenía en mi lista de películas por ver. Y anoche, me adentré, primero con curiosidad, y después con cierta aprensión en un universo onírico de pesadilla que no sólo me revolvió el estómago en determinadas escenas sino que acabé con una mezcla de sentimiento de compasión y rechazo a partes iguales hacia el personaje que da título a la película.


Se trata de la primera película de su director, Brad Anderson. Y otro detalle significativo, aunque no por ello menos pintoresco, es el hecho de que la película se haya rodado en España, concretamente en tierras catalanas. ¡Y qué peliculón!


En un principio, me recordaba, por muchos detalles, a "El club de la lucha": la misma atmósfera turbia y asfixiante, los mismos colores grisáceos de la puesta en escena... incluso las dobles personalidades de los personajes, pero no, esta película toma otro giro de guión y el final es tan sorprendente, inesperado y excepcional que hace de ella una obra de arte no solo magistral sino única. Se han currado el guión a base de bien. Y no solamente eso. El hecho de que el actor principal, Christian Bale (que también hizo de "American Psycho" otra perla del séptimo arte), se metiera tanto en la piel del protagonista, llegando para ello a perder en sólo tres meses casi treinta kilos de peso, nos dice bastante de la profundidad de la historia. La película resulta "redonda", no solamente porque sus imágenes forman un círculo que une principio y final, y con ello nos desvela la trama, sino que no cabría añadirle o quitarle escena o frase alguna. Tanto que nos recuerda a lo mejorcito de Polanski, David Lynch o incluso el maestro Hitchock.


"El maquinista" es una joya. Una película rara, si por raro entendemos aquello que, apartado de los circuitos comerciales, se convierte en un clásico. Su éxito, en mi opinión, se apoya en un elaborado trabajo de imagen cinematográfica; a resaltar la atmósfera turbia de la fábrica o el apartamento del protagonista, claramente perturbador. Y así es el ambiente dentro y fuera de los muros de los edificios, la gran mayoría del tiempo de la película. Todo lo vemos desde el punto de vista de Reznik, exactamente como lo ve él. Para cuando se adivina un día soleado y claro, con colores más o menos vivos, la música nos va acelerando el pulso para anunciarnos que el final no será demasiado idílico. De hecho, la historia está plagada de imágenes aparentemente banales, que se van transformando en guiños al espectador por su profundo simbolismo en forma de bifurcaciones (paraíso vs infierno, aeropuerto vs ciudad...). Tampoco es casual que el personaje principal esté leyendo un clásico de la literatura universal como es "El idiota" de Dostoyevski. Otras escenas nos trasladan a un universo kafkiano con imágenes aparentemente absurdas (el frigorífico). De ahí que en determinados momentos sintera náuseas y un cierto desasosiego.
En definitiva, estamos frente a un thriller psicológico que cautiva, que nos tortura la conciencia. A pesar de su ritmo lento, su ambiente opresor e intenso, se trata de una gran película, acentuada por una fotografía de una belleza fría pero perfecta, que realza el guión bien estructurado, que pone de relieve una atmósfera angustiosa que nos tortura los nervios como si el insomnio que padece el protagonista lo sufriéramos nosotros mismos. Llegamos incluso a sospechar de la salud mental de Trevor Reznik, el personaje. Eso o que estamos inmersos en una de sus peores pesadillas donde la paranoia y el sinsentido campan a sus anchas. Gracias a las pistas que simbólicamente se nos ofrece en la película, llegaremos a un veredicto, cuanto menos sorprendente. En algunas escenas, me he sentido el personaje, planteándome las mismas preguntas e interrogantes con respecto a los acontecimientos, y que poco a poco se irán resolviendo cuanto más se vaya acercando el desenlace de la historia.

Y no digo más. Hay que verla.

viernes, 28 de agosto de 2009

El punto (peligroso) y la i

























Leo atónita que por tercera vez en lo que va de año, ha ocurrido un incidente de características similares en Francia, con un iPhone como protagonista.

Un guardia de seguridad de un centro comercial del sur del país galo ha resultado herido en un ojo por un trozo de cristal al reventarle la pantalla de su móvil iPhone. Por su parte, la compañía Apple habla de incidentes aislados. El hecho se produjo cuando estaba enviando un sms y de pronto la pantalla reventó y un trozo de cristal le impactó en un ojo. Ahora el vigilante se plantea demandar a la compañía de móviles. Comenta que había comprado el móvil hacía menos de tres meses y que le había costado 600€.

Por otra parte, un incidente similar ocurrió con un iPod, cuando el aparatito reproductor sufrió un sobrecalentamiento de su batería de litio y también explotó. La compañía en cuestión parece que se está tomando el tiempo de dar sus explicaciones al respecto. De momento, habla de "incidentes aislados" y no de "un problema general".

En lo que a mí respecta, no tengo iPod. Y mi móvil de ahora (es el tercero que tengo) tiene ya más de cuatro años y se encuentra en perfecto estado de salud. Pienso que tener teléfono está muy bien, pero estar con gente es todavía mejor. De hecho hace veinte años, el móvil no existía y nos iba bastante bien. La vida en su dimensión tecnológica ha tomado las riendas de nuestras míseras existencias y sobre todo de nuestras relaciones con el entorno. Y esto no ha hecho que la sociedad en la que nos movemos sea más abierta, más solidaria y sobre todo, que nuestras relaciones hayan mejorado más. Decía que tengo un móvil normalito que no tiene cámara de fotos, ni "blutú", ni archivos multimedias, ni acceso a Internet, ni gps... ni falta que me hace (de momento). Sólo una más que correcta autonomía y una resistencia a los golpes excepcional. No soy muy exigente en estas cosas. Quizás en otros aspectos de mi vida lo sea, pero no me apetece que mi vida esté regida y/o organizada por un aparatejo que condicione mis actividades y mi vida social y personal. Tengo un teléfono fijo en casa. Que quiero Internet, pues en casa también. Que estoy en un sitio precioso y quiero hacer fotos, pues ya llevo mi super-cámara de fotos. Que me he perdido y necesito saber dónde estoy: le pregunto a mi GPS. Con el iPhone por supuesto que puedes hacer fotos de mala calidad, tener un servicio de gps de calidad regular, leer la prensa digital con el microscopio y enviar tus mensajes tecleando con la punta de un boli las minúsculas teclas al prodigioso récord de 100 caracteres en una hora. ¡Qué bonita es la tecnología! Parecía que habíamos pillado el buen camino con los móviles cada vez más pequeños y llega este "mamotreto" que ni siquiera cabe en un bolsillo y con una autonomía brevemente vergonzosa. Y las compañías se frotan las manos... Ya se cuentan por millones las unidades que del citado móvil se han vendido en medio mundo (el otro medio, por no tener no tiene ni agua potable). ¿Y 600 del ala? Vamos, anda ya... Por cierto que circula por Internet un video muy divertido sobre las aplicaciones más insólitas del iPhone, en la que se puede emular a Luke Skywalker con su sabre laser, combatiendo las fuerzas del mal:

http://www.youtube.com/watch?v=z1seE06KX04&feature=related

Lo mismo este vigilante lo usaba en caso de ataque del Maestro Soja o de Dark Yogur en uno de los pasillos del supermercado.

Y volviendo a lo de nuestro protagonista herido de la noticia de marras, se me ocurren varias reflexiones. La primera es que un afán desmesurado de colmar nuestras pequeñas desgracias cotidianas comprando objetos materiales que nos den una momentanea satisfacción terminará de deslizarnos por la cuesta abajo de la infelicidad más absoluta. Porque qué ocurre en el caso que nos ocupa que el susodicho individuo se compra un teléfono móvil de última generación, lo paga a plazos, o directamente se endeuda (para muchos 600€ es el 80% de un sueldo medio mensual) y posteriormente lo pierde o lo rompe? Y bueno, detrás del móvil, vienen la tele de plasma (porque claro, el vecino tiene una que te cagas), el todoterreno de tropecientos caballos, las vacaciones de todo incluido en un resort del Caribe en agosto pasado, y como quien no quiere la cosa se llega a fin de mes tres días después de cobrar el salario del mes anterior. Y ahora llega septiembre, y la vuelta al cole sin un solo euro. Nada, que se echa mano de los préstamos personales en el banco de la esquina. Y ese es el engranaje en el que se pierden (y sufren y padecen) millones de familias a diario. Lo de gastar, consumir es estupendo, pero una sociedad madura debería cuestionarse las consecuencias de estos comportamientos.

Y por último, una última reflexión. Habría que ver la utilización que hacen estos usuarios del móvil. Si es del tipo "enganchado", con el teléfono pegado a la oreja en permanencia (de hecho, bastante peligroso por otras muchas razones) o una utilización razonable. Un vigilante que estaba enviando un sms en horas de trabajo es bastante poco profesional, aunque fuera en horas de poca afluencia o se aburriera mucho. Aunque, desgraciadamente, diría que el caso de este vigilante no es aislado. De hecho he conocido a muchos que a cada vez que sale un modelo de móvil al mercado, les falta tiempo para ir a la tienda a comprárselo. Gafas de sol de marca de esas tipo mosca a 200 leuros, el peluco de marca en la muñeca, los coches caros que en cuanto se estropean, ni siquiera pueden hacer frente a la reparación... Luego irán a llorarle al director del banco, suplicándole que no le cobren los gastos del descubierto en sus cuentas.

La gilipollez es contagiosa; vacúnate con una buena dosis de sensatez y sentido común.

martes, 25 de agosto de 2009

Silencio y soledad

Allá por el otoño del 91, por motivos que no vienen al caso, me fui a vivir a Grenoble. Compartí piso con otras dos personas: Jaime, un colombiano que era profesor de la universidad y Brigitte, una chica alemana que estaba realizando unas prácticas en una empresa francesa.


Como Brigitte tenía coche, muchos fines de semana en los que yo no trabajaba, nos íbamos a hacer un poco de turismo por la región. En una de esas excursiones, fuimos a parar a uno de los rincones más bellos de la Alta Saboya. Visitamos la ciudad de Annecy, a la que denominan la "Venecia de los Alpes" y también fuimos a ver el monasterio de Grande Chartreuse. Para los que no les suene de nada este lugar, diré que es donde se elabora un famoso licor, muy francés, por cierto, pero no sólo eso. Es el lugar donde el director de cine alemán Philip Gröning rodó su película "El gran silencio". En aquella ocasión, no pudimos visitar las instalaciones (bueno, una parte de ellas que sí estaban abiertas al público) pero sí pudimos comprar un montón de botellas de aquel licor. Debo tener por ahí una foto que recoge fielmente nuestras caras heladas por el frío reinante (y la nieve que nos rodeaba) sentadas en un banco de madera y exhibiendo las compras del día en nuestros regazos. Qué días aquellos...

Pero todo esto viene a cuento porque anoche vi la citada película y me recordó aquel viaje y aquellos tiempos. Anoche, sola, en el silencio de la casa todavía anestasiada por los calores de agosto y sentada cómodamente frente a la pantalla, me dispuse a contemplar otra dimensión, otro mundo, otra realidad... Soledad, austeridad, silencio. En esas tres palabras se resume la visión de una intimidad que en algunos momento me hacían sentir pudor. Era como buscar lo absoluto en lo simple, en lo elemental. Era como dejarse atrapar, envolver en un misterio, en el misterio de la existencia, con sus ciclos que vuelven una y otra vez, en el misterio de la paz y la sencillez. Es... dejarse ir, flotar en la inconsistencia de la nada. Me sentí en muchas escenas una vulgar "voyeur" y pido disculpas por ello. Habría que agradecer al director de la películala paciencia por haber estado viviendo y conviviendo más de seis meses en el monasterio, como un cartujo más, y adaptándose a unas condiciones de vida cuanto menos duras. Debería mencionar que Gröning tuvo que esperar más de dieciseis años los permisos necesarios para poder filmar, lo cual dice bastante del concepto de tiempo que rige entre los gruesos muros del monasterio.

Y es que la película es una gran experiencia de cine, apasionante. Cuando el espectador (en este caso, la espectadora) se sumerge en la vida diaria de los monjes cartujos, lo hace de una forma integral. Cada gesto, cada mirada, cada encuadre que observamos durante las casi tres horas que dura la película nos muestra una delicadeza, un recogimiento que más de uno estimará pesado. Sobre todo porque estamos acostumbrados a que una película es al tiempo imagen y palabra, y en este caso, esto último no está presente (si exceptuamos el monólogo final del monje ciego). Vivimos inmersos en un universo de habla constante. Superficial, automática, vulgar... Y asistir admirados a un universo donde la palabra apenas se expresa nos supone un atentado brutal contra nuestros propios principios básicos.

El silencio. Sí, eso que tanto nos asusta, que tanto nos "descoloca", que necesitamos llenar imperativamente con frases, aún cuando no son necesarias. Un movimiento mínimo, un mínimo ruido o murmullo de pájaros, maullido de gato, el sonido de la pala limpiando de nieve el huerto, todo ello nos muestra a qué punto el silencio se impone con un peso y una intensidad impresionantes. Asistimos admirados a la vida de unos hombres serios, en el sentido más hondo de la palabra, es decir que no caben engaños, no caben futilidades. No tratan de aparentar nada más que lo que son. No bromean con la vida puesto que ellos han elegido conscientemente esa vida. Su serenidad, su gravedad y su profunda alegría interior es exactamente lo que irradia la película. Y eso mismo es lo más llamativo en una época en la cual el ocio, lo accesorio y la distracción lo invaden todo. Pero también, paradójicamente el miedo (a los peligros de la vida y también de la muerte) está onmipresente.

La película, a medio camino entre un documental y una película de cine mudo (las citas bíblicas que aparecen entre escenas), es una bellísima lección de vida. A ratos, hasta me ha recordado aquellos poemas japoneses (haiku) en los que la brevedad de las palabras suple con creces la imagen que pretende crear en la mente su lectura. No es exactamente el retrato de la vida de estos ascetas; es más bien el retrato del tiempo (cuya metáfora principal son los abundantes planos de pasillos) y la propia observación de su paso a través de los planos de la propia naturaleza, que nos muestra nieve, frío, lluvia, tormentas, nieblas, en definitiva, los ciclos eternos de la existencia, mostrados a veces breves, a veces a cámara rápida. El tiempo es maleable y eterno.

En este película, lo interesante no son las "pirotecnias" tecnológicas, los efectos especiales, sino la propia esencia de la vida. Nada más. Y nada menos.