La cocina bretona es bastante calórica. De hecho la gente gasta ingentes cantidades de mantequilla (demi-sel, que significa con algo de sal) para preparar las crêpes y las galettes. Las primeras suelen ser dulces (madre mía, qué pecado gordo el untar la nutella encima!) y las segundas, elaboradas con un trigo oscuro llamado "sarrazin" son para echarles dentro ingredientes salados. He probado de las dos, pero francamente, he intentado en la medida de lo posible, obviarlas por el argumento de peso mencionado más arriba. Deshacen en una sartén una nuez de mantequilla y encima echan la crêpe ya hecha. Luego embadurnan la superficie con más mantequilla y finalmente, les echan encima los ingredientes elegidos (puede ir desde un huevo, lo más corriente, a una especie de longaniza de la región, pasando por queso, cebolla, etc.). Lo de la cocacola bretona me dejó de piedra cuando la vi la primera vez. Allí es mucho más popular que la yanki. Y sí, sabe más o menos igual...
sábado, 21 de agosto de 2010
Comer, beber...
La cocina bretona es bastante calórica. De hecho la gente gasta ingentes cantidades de mantequilla (demi-sel, que significa con algo de sal) para preparar las crêpes y las galettes. Las primeras suelen ser dulces (madre mía, qué pecado gordo el untar la nutella encima!) y las segundas, elaboradas con un trigo oscuro llamado "sarrazin" son para echarles dentro ingredientes salados. He probado de las dos, pero francamente, he intentado en la medida de lo posible, obviarlas por el argumento de peso mencionado más arriba. Deshacen en una sartén una nuez de mantequilla y encima echan la crêpe ya hecha. Luego embadurnan la superficie con más mantequilla y finalmente, les echan encima los ingredientes elegidos (puede ir desde un huevo, lo más corriente, a una especie de longaniza de la región, pasando por queso, cebolla, etc.). Lo de la cocacola bretona me dejó de piedra cuando la vi la primera vez. Allí es mucho más popular que la yanki. Y sí, sabe más o menos igual...
Morlaix
Campings en Bretaña
1.- Camping Bocage du Lac (Jugons-Les-Bains)
El primero de los camping en el que estuve se encontraba en Jugon-Les-Lacs, uno de los pocos que están tierra adentro. Grande, espacioso, con parcelas de cien metros, sombreados con árboles frondosos y con un personal muy simpático y atento. Con wi-fi, que es un detalle que me llamó mucho la atención. Tenía piscina e instalaciones para ocio variadas. EL control de entrada y salida se hacía mediante tarjeta electrónica y código de acceso. Un diez en instalaciones y seguridad. Otro diez en tranquilidad.
2.- Camping du Cap Horn - Plouézec
El segundo de los camping en los que estuve fue en Plouézec. Tenía acceso directo a la playa por un sinuoso sendero. Playa, por cierto, de gruesos cantos rodados de granito rosa. Como pude elegir parcela, ya que no estaba muy lleno, me pillé una con césped (como se ve en la foto) y me coloqué la tienda mirando al mar. La encargada tenía un genio bastante sieso. Pero aparte de este futil detalle, el resto fue agradable. Hasta hubo un mini concierto de "biniou" (instrumento de viento típico de Bretaña) la última noche en la que estuve. Tranquilidad, diez. Eso sí, el wi-fi, a precio de oro.
3.- Camping de Primel Trégastel
Finalmente, el tercer camping era muy especial. De entrada, era de propiedad municipal, lo cual se notaba en la tarifa aplicable: realmente mucho más barata que los anteriores. No estaba muy sombreado que digamos. Las parcelas estaban separadas entre sí por simples setos. Los campistas eran mayoritariamente franceses, a diferencia de los otros. De hecho me tocó de vecinos a una versión más cutre si cabe de los "Bidochon", que tuve que soportar en sus interminables discusiones surrealistas (el matrimonio más la suegra). La playa también era de gruesas piedras de granito gris y rosa. Tranquilidad: aprobado justito. La gran ventaja, el wi-fi gratis.
Cap Frehel y Fort La Latte
Dinard
El bosque mágico de Brocéliande - Paimpont
El bosque de Brocéliande se encuentra en el centro del territorio bretón. Es una tierra de leyendas y la más conocida o popular de todas es que en este bosque vivió Merlín. Las leyendas en torno a este personaje se multiplican y son muchos los que visitan el museo de leyendas artúricas en el Castillo de Comper.
Dinan
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